De noche, al bosque no debes acercarte, sus traicioneros susurros te convencerán de matarte. Ve, en silencio, con cuidado; sin luz alguna que te guíe, tampoco mires a los lados. Los troncos de los árboles tienen rostros grabados, nadie sabe por qué, pero te aseguro que no quieres terminar con el cuerpo sin vida y la cara siendo parte de su decorado. No llores. No grites. Que nadie sepa que has escapado. Te lo advierto yo; Belzebú, Satanás, Lucifer, El Diablo... Soy quien tu infierno ha creado. *** Victoria andaba tambaleándose por las gélidas y sombrías calles de Coldrick. Su disfraz de conejita playboy estaba hecha un verdadero desastre, al igual que su maquillaje corrido por las lágrimas. Lucía tan deplorable que quería ahogar la lástima que se tenía con la media botella de ron que

