II-2

2029 Words

La vaga esperanza de encontrar á la condesa en la Moncloa, de pasear con ella toda una tarde, libre de aquel círculo de señores insufribles que la rodeaban con su babosa adoración, le tuvo inquieto toda la noche y la mañana siguiente, como si realmente le aguardase una cita de amor. ¿Iría? ¿No sería aquella promesa más que un capricho prontamente olvidado?... Envió una carta á un ex-ministro, al que estaba retratando, para que aquella tarde no viniese al estudio, y después del almuerzo montó en un coche de alquiler, exigiendo al cochero que arrease al caballo, que le llevara volando, como si temiese llegar tarde. Sabía que aun faltaban horas para que ella acudiese, si es que acudía; pero una impaciencia loca y sin fundamento agitaba al artista. Creía, sin saber por qué, que llegando con a

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