CAPÍTULO I

3184 Words
Moscú, Rusia (Noviembre del 2000). Moscow  State  Institute of  International Relations, MGIMO . Argent Douglas estaba harto de ser evitado por su novia, ella creía que no le prestaba atención a lo que hacía o decía, pero tenía meses con una actitud distante. Si bien su relación no era como en los cuentos de hadas, algo era seguro, apenas y terminaran de estudiar se casarían, eso era algo que estaba planeado desde su nacimiento. Así dos de las familias más poderosas en Rusia unirían su poder, buscando recuperar así gran parte del territorio dominado por los Baeva.  No les importaba romper los términos establecidos en el tratado hace ya tantos años, estaban hambrientos de poder. Marcó nuevamente el número de Joselyn, era la quinta vez ya y la quinta vez que iba a buzón después de sonar en interminables ocasiones. Definitivo, lo estaba evitando una vez más y su paciencia ya estaba llegando a su límite. -Maldita sea Joselyn ¿Qué no piensas responder? - Gritó, fuera de sí. -Malditas mujeres, si no las llamas se molestan, y si las llamas no contestan- -Tranquilo cariño, para que la quieres a Ella si me tienes a mi- Susurró melosa la mujer que estaba sentada en sus piernas, mordiendo el lóbulo de su oreja. -Tu cierra el pico y sigue con lo tuyo- gruñó obligándola a bajar de su regazo, la chica quedo arrodillada entre sus piernas observando la prominente erección del muchacho. Ya podía sentir esa cálida boca rodeando su polla mientras la chica bajaba su bragueta liberándola de su encierro. Tomó el cabello de la chica en forma de coleta apurándola a realizar su trabajo. -AARON- Gritó ahogando un gemido. La puerta se abrió abruptamente dejando ver a un joven unos años mayor que Argent, cuadro sus hombros ignorando a la mujer desnuda que le realizaba una mamada a su compinche. -Dígame jefe-  -Encuentra a Joselyn y tráela de donde quiera que esté metida- Ordenó. -Argent, sabes que Ella nunca nos hace caso- respondió con enfado. -Me importa un carajo si no les hace caso, dije que la traigas aquí- Exclamó jalando fuertemente el cabello de la mujer. -¡Auch! idiota- Se quejó, soltado su erección. -Tú sigue con lo tuyo- Gruñó, empujándola de nuevo hasta su polla para que siguiera chupando. - Y tú, tráeme a Jos, me importa una mierda como lo hagas, llévate a los muchachos- Aarón salió apresurado llamando a sus esbirros, grito las indicaciones que minutos antes le había dictado el jefe y se fueron a buscar a la prometida.  -Más rápido perra- Pidió levantando sus caderas adentrando su erección hasta la garganta de su amante. -Me llamo Amber- Exclamó, sacando el m*****o de su boca, para tomar un poco de oxígeno, para rápidamente regresar a lo suyo. -Me vale un cuerno, si yo te digo perra, perra te llamas, ¿Entendido? - La chica solo asintió mientras la polla de Argent entraba y salía cada vez más rápido de su boca. - Así, así perrita, chupa más fuerte, anda sácale la leche a papá- Gruñía entre gemidos, profundizando sus embestidas. -Vamos Amber, tócate para mí, toca ese coñito encharcado por mí, ¿quieres mi polla verdad? - Preguntaba, sin dejar de follarle la boca- Vamos perrita solo pídelo y te llenare ese coñito de leche-  la joven bajo su mano, hasta su v****a y empezó a frotar su clítoris al ritmo de las embestidas, podía sentir como el cuerpo de su amante empezaba a tensionarse por la proximidad de su corrida.  ―Vamos perrita, sácamela toda― Gruño cuando sintió su semen empezar a caer en la boca de la joven, esta intento alejarse. ―bébelo todo perra, anda chupa, chúpamela toda, si se cae una gota te daré una lección― proclamó entre jadeos sin dejar de embestir la boca de Amber. ―Así me gusta que obedezcas como la perra que eres― susurró ayudándola a ponerse de pie. ―Follame― exigió la chica cuando estuvo completamente de pie, sin perder de vista la erección de Douglas que no había perdido ni un poco de su dureza. Una risa seca salió de la boca de Argent ―En serio creíste que te dejaría marchar sin llenarte el coño― Tomó las manos de la chica mientras se ponía de pie. Se acercó a ella cual depredador a su presa y la obligo a poner sus manos en el reposabrazos del sofá en el que segundos antes estaba sentado. La chica arqueo su cuerpo sacando el trasero esperando ser llenada por esa maravillosa erección.  El joven no espero más, arremetió contra el cuerpo de la joven adentrándose en lo más profundo de su cuerpo, embistiendo sin compasión arrancando gemidos de placer de ella. Sin importarle si la lastimaba, las embestidas eran duras y constantes, sin perder el ritmo. Cuando le llego de nuevo su orgasmo, había perdido la cuenta de cuantos llevaba. Ella se dejó caer laxa y sin fuerzas en el sofá. ―Argent―. Se escuchó un grito desde el exterior de la habitación, al parecer los chicos ya habían regresado de su tarea encomendada. ―Argent― Se escuchó nuevamente sin embargo ahora era el grito de una mujer. ―Vístete― Le dijo duramente a la chica que aún permanecía en el sofá, lanzándole su ropa― sal por atrás y que nadie te vea―. No es que le importara que lo vieran con otra, pero prefería evitarse los reclamos de su prometida. ―Argent― Se escuchó nuevamente el grito de Joselyn― Suéltame hijo de puta―Gritaba la joven intentando soltarse del agarre de los esbirros de su novio. Argent salió de la habitación sin preocuparse si la chica obedecía o no ― ¿Qué demonios es todo este alboroto? ― Preguntó observando como sus amigos sostenían a su novia con fuerza desmedida. ―Diles a tus perros que me suelten―.  Exigió la chica sin dejar de mirar a su novio. ―Aarón, Parker. Suéltenla―.  Ordenó viéndolos duramente. ― ¿Dónde estabas? ― Preguntó acercándose a la chica amenazadoramente. ―Por ahí―. Respondió altanera, restándole importancia. ― ¿Dónde estabas? ―.  Pregunto nuevamente. ―Que rayos te importa dónde estoy, no soy tu esposa―. Contesto enojada. Odiaba que creyera tener derecho sobre ella y sus acciones. ―Aun― dijo tomando su mentón entre sus dedos dejando un casto beso entre ellos. La joven volteo la cabeza hacía el otro lado, le repugnaba besar otros labios que no fueran los de Frederick. ― ¿Dónde estabas? ― Pregunto de nuevo, volteando la cabeza de la joven, mientras pegaba su frente a la de ella y bajaba la voz a una más suave intentando persuadirla. ―Con las chicas― Respondió sumisa, sabía perfectamente que debía mentir muy bien, si su novio se enteraba dónde y con quien estaba estaría en graves problemas. No solo ella si no toda su familia y amigos cercanos, al igual que la de él. ―Así está mejor, que te cuesta ser así siempre―. Dijo guiñándole un ojo mientras la abrazaba por la cintura, Joselyn enterró su cabeza en el cuello de Argent escondiendo su mueca de desagrado. ―Cenamos esta noche―.  Pidió. ―No puedo, quede desde hace tiempo con las chicas―. No estaba dispuesta a cancelarle a Frederick una vez más por los desplantes de su prometido. ―Cancela― Ordenó. ―De verdad no puedo, ya les he cancelado muchas veces por salir contigo― Susurró dejando un beso en su cuello. ―Pero que te parece si almorzamos mañana―. ―Bien― cedió sin creer del todo su excusa, sabía que le ocultaba algo y estaba decidido a descubrir que era. ―Pero por lo menos responde el teléfono cuando te llame, que me preocupo. ― ―Okey, ahora me sueltas para que pueda ir a arreglarme― dijo alejándose un poco. ―Nos vemos mañana― Argent acerco su boca a la de la joven y nuevamente esta alejo su rostro provocando que el beso callera en su mejilla y empujo su pecho hasta quedar completamente separada de él. ―Me tengo que ir― Susurró apresuradamente, empezando a salir del lugar sin darle tiempo a una réplica. Argent la miro entrecerrando los ojos. ―Síganla y no la pierdan de vista. ― ―Como ordené― Respondieron al unísono los presentes. Una semana después ―Tienen que estar bromeando― Exclamó furioso. ―Es una maldita broma ¿verdad? ― Estaba realmente enojado, apenas y podía creer lo que estaban viendo sus ojos.  No podía ser posible que esa perra lo estuviera engañando, lo engañaba en su propia cara. ―Para nada jefe, nosotros solo hicimos lo que nos pidió. No hemos dejado de seguirla durante una semana y ella se acuesta con ese tipo― respondió Aarón temeroso. ― ¡MIERDA! ― para fortuna de Joselyn en ninguna de las fotografías se veía bien el rostro del chico― Quiero que averigüen todo sobre él y me lo traigan, Este tipo tiene que saber que se metió con la mujer equivocada. ― No sabía que era lo que le dolía más su orgullo de varón herido o que ella realmente se veía feliz en esas fotos en los brazos de un hombre que no era él.   Unas semanas más tarde   El equipo de espionaje e investigación que Argent había mandado a seguir a Joselyn estaba de regreso y por el semblante frío y sombrío que mostraba el encargado de dicho equipo no era para nada alentador para su jefe. -Cuéntame que encontraste LaParís- exigió sin despegar su vista del informe que le acababa de entregar el hombre. -Esto no es nada bueno Doug, esto es malo, muy malo-.  Susurro con temor, esperando el momento en que Argent llegara a la parte en la cual se encontraba el nombre de su rival en los negocios y ahora en amores o por lo menos eso parecía. -¿Estás de joda verdad? -. Preguntó frunciendo el ceño a las hojas que tenía en mano, como si con eso el nombre de Fredrick Baeva desaparecería del informe- El muy hijo de puta está utilizando a mi mujer para llegar a nosotros- Gruñó. -Lo dudo jefe, al parecer él no sabe quién es ella. Si lo supiera ya hubiera encontrado la forma de llegar a usted-. - Y un carajo que no, o es que tú crees que en verdad la quiere, quiere llegar a nuestros territorios y si en el camino puede joderse un buen coño que mejor que el de mi mujer. idiota- Blasfemó, estaba a punto de perder el control-. Llama a mi padre y a Gelman necesitamos hablar antes de que Baeva se nos adelante. -¿Qué hacemos con Baeva y Joselyn? - Pregunto esperando que entre su respuesta no estuviese eliminar al heredero del imperio enemigo. -Déjalos tranquilos... por ahora- Dijo sin estar completamente convencido de lo que estaba a punto de pedir a su padre.       Joselyn por otro lado no podía estar más nerviosa y paranoica, estaba completamente segura de que Argent no le había creído su mentira esa vez que le dijo que saldría con sus amigas.  Y a partir de ese momento se sentía observada. De seguro mandó a alguna de sus ratas a vigilarla, por ello intentó encontrarse lo menos posible con Fredrick durante las últimas semanas. Tenía miedo por él, por su seguridad y lo que le podría pasar si los descubrían, aunque sabía que ella no saldría del todo librada, su castigo sería mucho menos severo que el que le otorgarían a él. Por eso le había ocultado su verdadero apellido, por eso había utilizado el apellido de su prima Elena para evitar que se alejara apenas y escuchara el apellido de su padre. O aun peor que se enterara quien era su novio y futuro esposo. Pero ahora no tenía miedo a que la dejara y saliera huyendo no, esta vez tenía miedo de perderlo para siempre por su egoísmo de querer tenerlo junto a ella.  es por eso que la noche anterior intento terminar con él, intentó acabar con esa relación que no les deparaba ningún futuro seguro a ninguno de los dos pero en lugar de eso, terminaron en la cama desnudos y sudorosos por primera vez desde que habían empezado a salir. Y había sido mucho mejor de lo que siquiera llegó a imaginar. Despertó sobresaltada al escuchar el timbre de su celular, una llamada de su padre, un tanto extraño ya que él rara vez llamaba, estaba completamente confiado en que Argent cuidaba bien de su pequeña y en parte era cierto, aunque últimamente la que se mantenía alejada de él era ella. Después de una noche excepcional en brazos del que ahora consideraba el hombre de su vida, tenía que regresar a la triste realidad.  Su padre se encontraba en la ciudad y quería que tuvieran un desayuno familiar, incluyendo a su novio y sus padres. Le pidió que se pusiera uno de sus mejores vestidos e invitara a sus amigas. Una petición un tanto extraña siendo que según era un desayuno familiar, algo tramaba eso seguro. La hora acordada llegó más rápido de lo que imagino, se encontraba viendo su figura en el espejo de la habitación que ocupaba en esa casa. Se había puesto un hermoso vestido de noche corte sirena, sin mangas, color Borgoña, la espalda de este era totalmente descubierta y un corte a medio muslo le daba el toque de sensualidad que le faltaba. Estaba hecho a base de encaje y seda sumamente elegante, acorde a la ocasión. Al llegar al comedor percató de que sus amigas y familia no eran los únicos presentes, muchos de los socios y amigos de su padre y su prometido se encontraban en la cena.  Apenas escucharon ruido en las escaleras principales y todas las miradas cayeron en ella.  Su novio se apresuró a tomar su mano para ayudarla a bajar encargándose de recalcar lo hermosa y sensual que se veía con ese atuendo, aunado a esto la piel sumamente clara de la joven, su cabello rubio como el sol y sus ojos despampanantes la hacían una belleza inigualable…exótica a ojos extraños. Argent estaba más que orgulloso de decir que esa chica sería suya en menos tiempo del que imaginaba. Después de los típicos saludos a los presentes el padre del novio pidió a todos los invitados pasar al comedor, la cena estaba servida y con ella el anuncio de la próxima unión entre los Douglas y Gelman. La cena transcurrió tranquila Joselyn se encontraba sentada frente a sus amigas, con Argent a su lado derecho y Elena a su lado izquierdo, esta última sonriendo con sorna, algo sabía y no le había advertido nada. Estaba comenzando a desesperarse, dos segundos más y saldría corriendo al tocador, cuando estaba a punto de levantarse la mano de su novio en su pierna la detuvo, se acercó a ella y beso suavemente su mejilla. -Te he dicho ya que esta noche estas preciosa- Susurró, lamiendo el lóbulo de su oreja. -obvio siempre lo estas pero ese vestido se te ve espectacular, susurró mientras subía su mano por el espacio de piel expuesta que dejaba el corte del vestido. En tanto su mano libre tomaba su barbilla acercando su boca a la de ella, en un beso arrebatador cargado de deseo. Apenas y pudo contener las arcadas que le provocaba su beso, que ironía pensó, amanecer en el cielo y ahora estar en el infierno.  La soltó abruptamente para ponerse de pie con su copa de champagne en mano, golpeándola suavemente con uno de sus cubiertos. -Buenas noches a todos, amigos, socios y camaradas que nos hacen el honor de acompañarnos en esta noche tan especial para nuestras familias, era de conocimiento público que tarde o temprano, para mi fortuna temprano- dijo sonriendo, ocasionando risas entre los presentes, al parecer la noticia que tenía que dar lo hacía muy feliz y la única que no sabía de qué se trataba era ella. - Nuestro matrimonio, teníamos planeado hacerlo al terminar de estudiar, pero ni ella ni yo podemos esperar, ustedes entienden- termino su discurso sonriendo a todos los presentes en tanto Joselyn se encontraba en shock, en algún momento Argent la ayudo a ponerse de pie junto a él pasando uno de sus brazos alrededor de su cintura. Apenas y alcanzo a poner una sonrisa falsa en su rostro mientras recibía las felicitaciones de los presentes, dando el en hora buena por su inminente matrimonio con uno de los hombres más codiciados del lado sur del país. Lo siguiente que paso fue un borrón, no supo cómo ni cuándo lo último que vio al día siguiente fue la noticia de su boda en todos los medios de comunicación locales y nacionales. Esa mañana Fredrick Baeva se sentía morir, estaba tan tranquilamente tomando su desayuno cuando como cada día su ama de llaves llevo el periódico de esa mañana, el joven sintió como su corazón era arrancado lentamente de su pecho, ahí justo frente a sus ojos en la primera plana de la sección de sociales se encontraba la fotografía de la joven que había logrado ganarse su corazón y así como lo tuvo se lo llevaba con ella, sería que solo esos desdichados solo se estaban burlando de él, desde hace cuánto tiempo estarían Joselyn  y Argent riéndose de él, burlándose de sus sentimientos. -Señor Fredrick, la señorita Elena lo busca- informo la ama de llaves. - Hazla pasar a mi despacho- Contesto poniéndose de pie, yendo escaleras arriba.  La joven entro a la oficina, sin verlo a la cara, fingiendo pesar por lo sucedido. -¿Desde cuándo Elena? -Pregunto desconcertado, intentando ocultar lo que verdaderamente estaba sintiendo. - ¿Desde cuándo estaban jugando conmigo? - Elena se acercó hasta su silla posicionándose entre sus piernas, tomo sus manos a modo de consuelo. -Lo siento Fredrick, lo siento- susurro con falso pesar, dejando escapar una que otra lagrima, se había pasado toda la noche practicando para este momento, esta era su oportunidad de quedarse con Baeva. -Yo quería decírtelo, pero ellos me amenazaron, les tuve mucho miedo, lo siento- repetía una y otra vez. Sin previo aviso acerco su boca a la de Fredrick buscando su autorización para juntar sus labios, este sin esperar más los tomó contra los suyos dejando un beso arrollador en ellos. Si Joselyn se casaría con su peor enemigo, Por qué él no se podía acostar con su prima, solo esperaba que fuera lo suficientemente ilusa como para contárselo y esperaba que por lo menos le doliera la mitad de lo que le dolía a él. Solo la mitad, no pedía demasiado. 
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