No podía dormir, de repente me sentía preocupada por la hora, no había cerca algún reloj de mesa y tampoco tenía mi teléfono. Probablemente lo había perdido en la corrida por el bosque. Destapé mi rostro y miré hacia el techo, sentía esta gran necesidad por ver a Nic y cerciorarme de que ya estaba dormido, no para escapar si no para sentirme más tranquila. Eso es contradictorio, Grace, me dije, pero ya ni sabía lo que era real o no, poco me importaba ese momento. Muy sutilmente giré mi rostro hacia la zona en la que Nic tenía permitido estar. Cuando vi que sus ojos estaban cerrados consideré que su respiración era aplacada y tranquila decidí que se había dormido. Rodé por completo sobre la cama con cuidado y me quedé viéndolo en silencio. «Me gustas, quizá demasiado», recordé sus pala

