Daphne.
Me levanto y veo el reloj son 5:00 a.m. ¡Quien lo diría! Pero fue lo único bueno que me dejó «El innombrable», ojalá que no diciendo su nombre me olvidará de él. Pero ha sido cómo una patada en el trasero: Doloroso y difícil, y aunque he salido con varios chicos, algunos me han besado, y más de uno me a tocado, pero con ninguno me he acostado, porque siempre que he estado a punto de hacerlo recuerdo sus malditas palabras: ¡Eres mía y solo yo podré tocarte! En verdad estoy jodida, he pensado en ir en a terapia, para dejarlo ir. ¡Quiero volver a enamorarme! Volver a sentir amor, deseo y pasión por alguien.
Camino directo a mi closet, saco un chándal y mis tenis. Me alisto para correr me pongo mis auriculares, y pongo mi lista de reproducción, salgo de mi pequeño y hermoso departamento, me estiro un poco, y caliento, y comienzo a trotar, hasta llegar al parque, estando ahí, corro lo más rápido que puedo. Estoy dando mi cuarta vuelta, cuando soy interceptada por un joven bastante guapo. Me quito mis auriculares.
—Hola, perdón por interceptarte así—me dice aquel joven.
—Hola…No te preocupes…Dime: ¿En qué te puedo ayudar?
—Bueno….Es que te he visto varias veces corriendo… y me gustaría conocerte… Soy Michel.
—¡Hola Michael! Soy Daphne, si claro cuando quieres podemos salir—, le doy mi número, se ve buen chico, y está bastante guapo.
—Vale gracias.
—De nada.
—Te estaré hablando.
—Ok—, se va y sigo corriendo una hora más, veo la hora, y decido regresar a mi hogar, para alistarme para ir a trabajar. Llego y me meto a bañar, me tomo mi tiempo, me baño lentamente, acaricio mi cuerpo. ¡Joder como extraño el sexo!
Salgo de bañarme, camino hacia mi closet, elijo ponerme un vestido lila, con zapatillas de color camel , y una chaqueta del mimo color. El tiempo que estuve en rehabilitación, le agarre bastante gusto a la moda. Es por eso que siempre me gusta lucir hermosa, me rizo un poco mi cabello, y me maquillo muy sutilmente; me miro en el espejo y luzco hermosa, lista para arrasar con el mundo. Bajo al estacionamiento, y me monto en mi camioneta Jeep. Llego a la empresa dónde he trabajado por casi dos años «Construction & Desing». Recuerdo la primera vez que pise este lugar, fué en mi último año de universidad, estaba realmente impresionada por el hermoso diseño y la impresionante estructura.
Fué difícil llegar hasta dónde estoy, hubiera sido más fácil si hubiera aceptado el dinero que me dejó ese «Malnacido», pero eso me haría sentir cómo una «golfa», a la cual le pago por sus servicios.
Cuando por fin pude entrar a la universidad, me la pasaba estudiando día y noche, para poder recuperar el año que perdí, mi madre no me pudo apoyar económicamente, pues ella absorbió todo los gastos del hospital, que a decir verdad, fueron enormes, tuve que pedir un préstamo al padre de Pau, para poder solventar mis gastos, el segundo y el tercer año fueron agotadores, estudiaba y trabajaba medio tiempo entre semana, y los fines de semana doble turno, apenas y dormía, el último año estuvo mejor, pues un de mis maestros, que resultó ser el dueño de la empresa dónde trabajo, me contrato cómo paseante, y sigo trabajando aquí pues me pagan muy bien, y me permiten diseñar cómo yo quiero; y hace 6 meses me ascendieron cómo jefa de proyectos, por a ver ganado dos licitaciones millonarias. Si sigo así en dos años más tendré mi propia empresa.
Entro imponente cómo siempre, y me llegó a mi oficial que es todo de blanca, con un escrito n***o, tiene algunos cuadros, y una vista, impresionante que me permite ver toda la ciudad.
Me instalo, y le hablo a mi asistente:
—¡Buen día, Olivia! Por favor les puede decir a los chicos que los quiero en la sala de juntas en 10 minutos.
Mi equipo de trabajo consiste en 20 personas entre: Arquitectos, Ingenieros Civiles, Diseñadores de Interiores, y paisajistas.
—Hola Daphne, claro
Prendo mi laptop, y mando un par de correos, pasan los 10 minutos, me levanto, y me dirijo a la sala de juntas.
Entro y el primero en saludarte es el casanova de Bruno, este hombre sé que me quiere follar, pero ni loca me vuelvo a meter con alguien así.
—Hola jefa, te ves hermosa.
—Gracias.
Me siento, y empiezo hablar:
—¡Buen día, chicos! Bueno cómo bien saben nos asignaron el proyecto del puerto, necesito que trabajemos en conjunto, pues en una semana el gobernador quiere ver los bocetos, también debemos terminar la presentación del diseño de interiores de las hoteles «Confort» para mañana. Eso es todo chicos, a trabajar, buen día.
Salgo, y me dirijo nuevamente a mi oficina. Y comienzo con los planos del puerto, esto me lleva todo el día. Me siento mareada —Pues cómo no si nos haz comido nada Daphne—me recrimina mi subconsciente, y le pido a Oliva que traiga algo de comer, pues tengo demasiado trabajo, y no me puedo dar el lujo de salir.
Cuándo por fin Olivia llega, con mi comida me la devoro en menos de 10 minutos, y sigo trabajando. Estoy tan entretenida diseñando, cuando alguien toca mi puerta es: Mi jefe.
—¡Buen día, Daphne! Puedes atenderme un momento, pues veo que estás diseñando, pues tienes esa cara que siempre haces cuando estás creando algo.
—¡Buen día señor, Armando! Claro pase.
Mi jefe entra, y toma asiento.
—Dígame: ¿Para que soy buena?
—No me gustaría pedirte esto, porque sé que tienes mucho trabajo.
—No se preocupe, dígame de que se trata.
—El ministro «Rodrigo Lozano», quiere que le diseñes su nueva casa.
—Claro señor, por favor que me de una cita, para ver el terreno en dónde será su casa, para empezar.
—Gracias Daphne, por aceptar, este cliente es muy importante para la empresa.
—Lo sé.
—Bueno te dejo, para que sigas creando cosas maravillosas. Te informo más tarde: Cuando, dónde y a qué hora será la cita.
—Ok ¡Buen día señor—, y sale de mi oficina.
Y sigo trabajo, después de horas de trabajar en el boceto, logro terminar la primera parte. Me levanto, y decido ir con los chicos de diseño de interiores pata ver cómo van con lo presentación de los hoteles.
Llego al área, y veo a mi amigo Dimitri, trabajando, me acerco a él.
—¿Cómo van?
—Hermosa pues… Vamos son tantísimos los detalles…Pero hoy terminamos, no te preocupes.
—¿Quieres mi ayuda?
—No, hermosa.
—Ok, bueno cualquier cosa te me dices.
Regreso a mi oficina, y veo que tengo varias llamadas perdidas de Pau, tiene más de una semana que no la he visto, pero ambas no la pasamos trabajando. Mi querida amiga se convirtió en abogada penalista, es realmente buena en lo que hace. Decido regresarle la llamada, tarda en contestar.
—¡Hola chancla! Tengo varias llamadas perdidas, ¿Qué pasó?
—Hola Brujis, solo para invitarte a comer, tiene un rato que nos vemos.
—Vale, ¿En el restaurante de siempre?
—Si, te veo en media hora.
—Vale pues—, le cuelgo.
Me arreglo un par de cosas más, voy al baño a darme un manita de gato, salgo para ir a comer con Pau.
Llego al restaurante, y me recibe Andrea
—Hola señorita Daphne, la señorita Pau; la está esperando.
—Gracias Andrea—, me lleva hasta dónde está Pau.
Llego a la mesa, y se para, y nos abrazamos, se separa de mi y me dice:
—¡Brujis! Que guapa estas.
—Lo mismo digo.
Nos sentamos, y me enseña su mano, y enseguida noto que tiene un hermoso anillo, en su dedo anular.
—¡¿TE VAS A CASAR?—grito con emoción.
—¡Si Brujis!
—Dime: ¿Cómo te lo pidió? Quiero saber todos los detalles.
—Pues….Ya vez que te conté que estaba raro… y le pregunté que: ¿Le estaba pasando? … y de repente se incoó y me lo pido ,y dije que ¡Si!
Tomo de la mano a mi Pau: —Hermosa que felicidad, Anthony y tú hacen una pareja hermosa, y obvio yo seré la dama de honor, y la madrina de tus bebés, y de una vez te digo que quiero muchos sobrinos.
—Eso de los sobrinos tendrá que esperar un par de años, ¡Soy tan feliz amiga!
—Te lo mereces eres una gran mujer.
—¡Somos! Espero que algún día encuentres a alguien que te haga inmensamente feliz, y te haga olvidar todo lo que pasó con el «innombrable».
Suspiro —Yo igual.
—Verás que si, te lo mereces. ¡Solo debes abrir tu corazón!
—Mi corazón está abierto.
—¡Si cómo no!
—Claro que si, he salido con muchas personas.
—Pero una, máximo 3 veces, no le das la oportunidad a ninguno de conquistarte.
—Mejor no hablemos de eso, mejor dime: ¿Cuándo se casan?
—En Noviembre.
—Tenemos mil cosas que hacer.
—Si.
Comemos, y nos reímos cómo siempre, me da tanto gusto que mi amiga sea feliz y este a lado del hombre que ama. Espero que algún día yo encuentre a ese hombre.
Cuando veo la hora es tardísimo, y todavía tengo mil pendientes.
—Pau me tengo que ir, tengo mucho trabajo, nos vemos mañana en la noche para hablar de la boda. ¡Te quiero!
—Anda, yo igual tengo mucho pendientes.
Pido la cuenta, y pago.
—Yo te quiera invitar.
—Para la otra. Te veo mañana hermosa—, le doy un beso , y salgo del restaurante.
Me monto en mi Jeep, y me pongo mis preciosas gafas de sol.
Llego a la empresa, y todo el resto del día me la paso terminando la presentación de mañana, y terminado el boceto de la primera parte del puerto.
Saco mi celular, y tengo varias llamadas de un número desconocido, las ignoro, pero me vuelve a marcarme, y decido contestar
—Hola—digo
—Hola soy Michael.
Trato de recordarlo pero no lo consigo, creo que él se da cuenta y me dice:
—El chico del parque.
—¡Claro! ¿Qué pasó Michael? ¿En qué te puedo ayudar?
—Pues quería invitarte a salir a tomar algo ¡¿Claro, si quieres?!
—Sigo en el trabajo, te parece que nos vemos en el bar «Conexión» a las 9:00 p.m.
—Si, sé cuál es, te veo ahí , gracias por aceptar mi invitación.
—No hay de que.
Mando un par de correos más, y reviso una última vez la presentación, voy al baño, me retoco el maquillaje, y salgo hacia el bar. Cuándo llego el chico ya me está esperando, un punto a su favor.
Nos sentamos, y empezamos a platicar, me dice: Que es Ingeniero industrial, tiene 26 años. Y prácticamente en 2 horas me cuenta su vida, y yo la mía, claro omitiendo algunas cosas.
Es muy agradable, y no es nada feo.
—Si me disculpas voy al tocador—.Me levanto, y estando en el baño me refresco. Creo que ya bebí de más es mejor que me vaya, ya es tarde y mañana tengo mucho trabajo. Salgo del baño, y Michael me está esperando, esto me sorprende, y me arrincona en una pared.
—Sé puede saber: ¿Qué crees que haces?
—Pues estoy siguiendo tus provocaciones.
—¡«Provocaciones»!
—No te hagas, sé que quieres lo mismo que yo.
—¡Ah si!—lo tomo por el pelo, acerco mi mano a su cara, y sin más le doy golpe en la nariz, y un golpe en su parte más sensible, y lo empujó, veo que se case y se está retorciendo del dolor.
—Eso es para que aprendas a respetar a las mujeres imbécil—y me voy, y escucho que el muy tarado me dice:
—¡Eres una maldita bruja! Me rompiste la nariz.
Volteo y le hago la típica señal con el dedo, y salgo furiosa del bar, e indignada, ¡Joder! ¿Por qué todos los hombres piensan que te los quieres follár? Cómo pretende, que así me enamoré.
Me monto en mi camioneta, y me voy a mi departamento. Llego, y lo primero que hago es quitarme mis zapatillas, camino hacia a la cocina y me sirvo un copa de vino, voy a mi recámara, y me preparo un baño en mi preciosa tina de cerámica, de color n***o, me desnudo y me sumerjo en el agua caliente, ¿Por qué no puedo encontrar a alguien decente? ¡Ay Sebastián! Si tan sólo no me hubieras engaño cómo lo hiciste. Y he vuelto a decir su nombre después de casi 5 años, un nombre que creo me perseguiría toda mi vida.