Sebastián.
Enseguida que cuelgo, tomo mi laptop y empiezo a buscar vuelos para mañana. Solo puedo encontrar por la noche, lo compro de inmediato. Me gustaría irme ahora mismo, pero tengo que dejar lo más ordenado posible, todos mis pendientes.
Me meto a bañar, y siento el agua caliente, no puede evitar que pasará: Si veo a Daphne, he de admitir que me aterra verla, no sé cómo reaccionaria, sería mejor que no la vea, la posibilidad que la vea es casi nula, pues únicamente me voy por unos días. Cierro los ojos y empiezo a recordar sus besos, sus caricias, la manera en la que siempre hacíamos el amor, y aunque he tendido sexo con Samantha, nada más ha sido para satisfacer una necesidad, siempre a sido frío y vacío.
Salgo de bañarme, y voy a la preparar algo de cenar, la verdad me he vuelto muy diestro en la cocina, cuando termino. Y escucho mi celular sonar cómo loco, y tal como imaginé es la loca de Samantha, lo apago, ceno tranquilo y me acuesto a dormir.
Suena mi alarma a las 5:00 a.m. Me levanto a hacer un poco de ejercicio, después desayuno, me baño y me voy a la oficina.
Llego y encuentro a Tessa con Peter (Mi otro socio)
—Hola Peter ¡Qué milagro que estés aquí tan temprano!
—¡Hermano! Tenemos tantísimo trabajo, que no veo la mía.
—Que bueno que están aquí, quiero hablar con ustedes, vamos a mi oficina.
Caminamos hacia mí oficia, entramos y nos ponemos cómodos.
—¡Chicos! Tengo que viajar a Estados Unidos, por un asunto familiar.
—¡Cómo crees Sebastián! No puede posponer tu asunto un poco—dice Tessa.
—Es un asunto de suma importancia, te juro que si no fuera así no los dejaría, pero, no te preocupes trabajaré desde haya, y tendremos videollamadas todos los días.
—Pues si no hay de otra hermano, está bien, bueno me voy porque tengo mil pendientes, ¿Cuándo te vas?—dice Peter.
—Hoy en la noche
—Bueno buen viaje hermano, estamos en contacto—, me da la mano y Peter sale de mi oficina, me quedo con Tessa.
—¿Por qué tanta urgencia en irte? No me digas: Que por fin buscarás a Daphne.
—No, y no la buscaré, me voy porque mi Nana sufrió un infarto, y quiere verme, no me puedo negar; esa mujer prácticamente me crío.
—Entiendo y lo siento mucho. Pero piensa en buscar a Daphne.
—No Tess, no puedo verla, y saber que no es mía, me volvería loco, mejor dejo así las cosas.
—Ok… Me voy a apurarme. Te veo al rato.
—Vale.
Comienzo a trabajar, y todo el día, y parte de la tarde me la paso trabajando. Veo la hora y son las 5:00 p.m. No he comido, pero no tengo tiempo, me levanto y me voy al departamento, a hacer mi maleta, solo espero no encontrarme a Samantha.
Salgo de mi oficina, y rápidamente me monto en mi carro, y me voy directamente al departamento. Entro y gracias a Dios no esta esa loca.
Camino hacia la recámara y saco de mi closet una maleta, comienzo a acomodar mi ropa, únicamente coloco un par de mudas, termino. Camino hacia la salida, y me encuentro a Samantha, ¡No puede ser!
—Sé puede saber: ¿A dónde vas?
—¡No sé puede saber! Si me permites, se me hace tarde—, camino hasta la salida.
—¡Sebastián!
—¡Samantha! Te lo repito de nuevo: ¡Tú y yo ya no somos nada! Así que por favor déjame en paz.
—Tú no me puedes dejarme.
—Si puedo. Así que adiós.
Salgo. Dejándola y bajo rápidamente para evitar que me alcance.
Tomo un taxi, y me dirijo al aeropuerto, no tardamos mucho pues el tráfico estaba muy leve.
Me siento a esperar la hora de abordar. Estoy verdaderamente nervioso, nunca imaginé que regresaría. Cuando por fin llega la hora de abordar, mi corazón late sin control, ¡Joder Sebastián, tranquilízate!
Por fin subo al avión estoy temblando, trato de disimular, pero creo que no logro, ya que la señora que está a mi lado me pregunta:
—Joven ¿Se encuentra bien?
—Si solo estoy un poco nervioso.
—Lo sé a mí tampoco me gusta viajar. Escucha música eso te va a relajar.
—Gracias—y hago lo que la señora me dice.
Trato de relajarme, pero no lo consigo del todo. Haz que el sueño me vence. Me despierto, miro la hora y todavía no falta un par de horas de vuelo, me pongo a leer un poco, pero cada vez que se acerca la hora de llegar, estoy más ansioso.
Cuando por fin llegamos, la ansiedad me está matando, no sé por qué estoy así, bueno si sé.
Salgo del aeropuerto, y me tomo un taxi.
—¡Buenas noches! Por favor al hotel «Elegant».
—Si señor.
Recuerdo que cuando estaba buscando hoteles vi este hotel, y me encantó todo el diseño, la estructura, es por eso que enseguida reserve en ese lugar.
No tardamos ni 10 minutos en llegar. Me bajo y le doy un billete de $200 dólares.
—Quédese con el cambio señor, y gracias.
Enseguida que entró al hotel quedó sorprendido por lo hermoso que es, la persona que diseño esto es un verdadero genio.
Llego a la recepción, y la señorita me mira y se sonroja, algunos años atrás, me la hubiera follado sin dudarlo.
—¡Buenas noches, señorita! Tengo una reservación a nombre de: Sebastián Lombardi Carvajal.
—¡Señor buenas noches! Si claro, deje lo checo, efectivamente. Tome la llave de la suite principal, ¡¿Viene usted solo?!
—Si señorita—, me doy la vuelta, pero me regreso a preguntar:
—Señorita de casualidad sabe: ¿Quién diseño el hotel?
—Si señor es una empresa llamada: «Construction & Desing», es la empresa que ha diseñado, y construido toda la cadena de hoteles.
—Gracias señorita—camino hasta el elevador.
—Tengo que hacer una cita, con el dueño de esa empresa, necesito: Saber quien diseño algo tan maravilloso, a de ser un verdadero genio.
Llego a la suite, y lo primero que hago es: tomar un baño, salgo y me rollo una talla en mi cadera, me pongo nada más un bóxer, pues olvidaba que California hace demasiado calor.
Pido algo comer al restaurante pues tengo demasiada hambre, después, le mando un mensaje a Marcus, para decirle que: estoy en California.
Enseguida veo que tengo un montón de w******p de Samantha, ni siquiera los leo y bloqueo su número. ¡No sé cómo puede estar tanto tiempo con ella! Tessa siempre tubo razón. ¡Pero mejor tarde que nunca!
Tocan a mi puerta, y voy a abrir, es la camarera, que al verme se sonroja, es gracioso cómo las mujeres se sonrojan al ver un cuerpo trabajado.
—Aquí tiene señor.
—Gracias señorita.
Se va, y voltea un par de veces, ¡Mujeres! Podría tener las mujeres que quisiera, pero solo quiero a una a: ¡Daphne!
Cómo deprisa, pues tengo demasiada hambre, después de desayunar, me arreglo, veo la hora son las 11:00 a.m. Decido salir hospital. Le marco a Marcus:
—Hola hermano, voy para el hospital, me dices: ¿Cuál es? Por favor.
—Claro, ya te mandé la dirección.
Pido un taxi, y llegó al hospital. Entro y en la recepción está el hombre más despreciable del mundo «Mi padre»
—¡Sebastián! Me digo Marcus que venías para acá, y quise venir a verte.
Sigue siendo el hombre frío de siempre, pero hasta alturas ya no me importa.
—¡Padre! ¿Me llevas con mi Nana?
—Claro, me he enterado de que: Tu empresa va en asenso.
—Sí.
—Lo sabía que lo único necesitabas era enfoque, y dejar a un lado las estupideces.
Suspiró y no digo nada. Porque la verdad no tiene caso discutir con alguien cómo él.
Llegamos al cuarto de mi Nana, y mi viejita se ve muy mal, tiene un respirador y está muy pálida. Me acerco a ella, y la tomo de la mano.
—Hola Nana.
Ella abre sus ojitos, y por su mirada sé que me reconoce, levanta su mano y me acaricia mi cara.
—Verás que te pondrás bien, eres una mujer fuerte. Te quiero mucho.
En eso abre la puerta un médico, cuando veo quien es, me sorprendo, al igual que él. Es nada menos que: Ángel, el «amiguito», de Daphne.
—¡Buen día a todos! Soy Ángel Mendoza, el cardiólogo de la señora.
—¡Buen día, doctor!—digo
—Cómo bien saben la señora Carmen, sufrió un infarto, su corazón está muy débil, es por eso que hoy, a las 3:00 p.m. Le realizaremos una cirugía a corazón abierto, para colocarle una marca–pasos.
—¿Ese procedimiento es muy riesgoso?—pregunto
—Cómo toda operación tiene su riesgo, pero en el caso de la señora es mayor, debido a su edad y a qué su corazón está muy débil, pero si no hacemos la operación cuanto antes es posible que su corazón, no resista mucho tiempo. Les entrego las hojas del consentimiento para que la firmen. Y si no tienen ninguna otra duda, me retiro—, y sale.
Sin pensarlo dos veces mi padre firma el consentido, me quedo un poco más de una hora, reviso mi celular y tengo varios correos. En verdad me gustaría quedarme, pero tengo que terminar los pendientes.
—Nana me tengo que ir, pero vuelvo en un rato.
—¿Te vas?—pregunta mi padre.
—Si tengo asuntos pendientes de trabajo y son de importantes.
—¿Dónde te estás quedando? Deberías quedarte en la casa, estarías más cómodo.
—No gracias, solo me voy a quedar unos días hasta que mi Nana esté bien, y si me disculpas me tengo que ir.
Salgo, en verdad no soporto a mi padre. Es triste pero es así. Bajo hasta el último piso, y de pronto veo a una mujer vestida de color rojo, el pantalón le queda bien entallado, y este resalta su bonito trasero, tiene el cabello largo bien peinado, levanta su mano y puedo ver qué tiene varios anillos en sus hermosas manos. Tiene un cuerpo hermoso me recuerda a Daphne, pero no lo creo, ella nunca se vestiría tan provocativo, no usaría anillos tan caros, enseguida siento cómo mi hombría empieza a palpitar en mis pantalones.
Quiero ver si cara, quiero sabes si es ella, pero antes de que llegue sale, corro para alcanzarla, pero no logro verla por ningún lado.
¡Será ella! ¡No lo creo! Mi Daphne era dulce y delicada, esa mujer es tan sexy.