Iniciando amistades

1091 Words
El apuesto desconocido dejó que se levantara de su silla y luego la condujo suavemente a la pista de baile. Estaban tocando una canción con un ritmo latino lo que puso un poco nerviosa a Kalie, ella no era una consumada bailarina pero tampoco era que bailaba mal, sin embargo se sentía nerviosa con estos ritmos afro-caribeños porque no los había bailado mucho, sin embargo, Arlene le había enseñado lo suficiente como para defenderse. El hombre la tomó por la cintura con su brazo derecho mientras que con la izquierda sujetaba su mano derecha, ella colocó su mano izquierda en el hombro masculino. Kalie estaba bastante atenta para ver si el hombre daba muestras de querer aprovecharse del baile para recostarse de ella o tocarla indebidamente. Pero el hombre llamado Scottie parecía todo un caballero, guardaba la distancia apropiadamente y no trataba de estrecharla de más cuando giraban por la amplia pista. Tampoco su mano bajaba más allá de la cintura femenina, se mantenía allí mientras se movian al son de la melodía. Al terminar la pieza él gentilmente le preguntó si quería descansar o bailar la siguiente. Ella le dijo que prefería descansar un poco. Así que la tomó de la mano y la condujo hasta su mesa. La dejó allí y se devolvió a su mesa mientras Arlene se quedó bailando una pieza más con el otro hombre pero después que terminó esa pieza ella regresó a la mesa también. —¡Uy! Kalie, me encanta ese tipo —le dijo casi sin aliento apenas se sentó a la mesa— Baila divino y es caballeroso, además huele riquísimo. —¡Ay, amiga! —la voz de Kalie sonó como un lamento— A mi también me está gustando ese hombre —al decir esto los colores se le subieron a la cara por la timidez y vergüenza que sentía— Es tan caballeroso y amable, también huele riquísimo todo él, creo que he tomado mucho, Arlene —terminó diciendo con voz preocupada. —Tonterías, amiga —dijo con voz alegre y despreocupada— No hemos tomado casi nada y además, yo estoy aquí para cuidarte, no voy a permitir que se aprovechen de ti. Ambas se echaron a reír alegremente y aunque Arlene no se embriagaba con facilidad ese whisky parecía estar influyendo en ella, se sentía muy ligera y alegre está noche. Por su lado Kalie estaba sintiendo también la influencia del whisky en su mente, se sentía alegre y desinhibida, pero su mente la sentía clara, estaba segura de que no haría nada inapropiado, pero estaba dispuesta a disfrutar esa noche del privilegio de poder divertirse un poco como nunca antes había tenido la oportunidad. «Esta noche voy a disfrutar todo lo que pueda» —pensó Kalie para darse ánimos— «Al fin y al cabo tengo que aprender a comportarme en estás circunstancias, y no creo que me vaya a pasar nada malo» Kalie se sentía más segura de sí misma que nunca antes, recordó incluso un baile en la iglesia, en el que uno de los jóvenes que bailaba con ella se propasó un poco al pegarse inapropiadamente de ella, eso le dió mucha vergüenza y tuvo que ir dónde Arlene para decirle y saber que podía hacer. Cuando de nuevo el muchacho se propasó ella lo empujó por el pecho y le dijo que cesara de ese comportamiento, el joven, avergonzado le pidió disculpas. Ahora sentía que ella podría controlar a ese hombre si llegaba a pasarse de la raya, suspiró complacida y tomó un largo trago de su vaso. Lo que Kalie no sabía era que el alcohol estaba desinhibiendo su mente y predisponiéndola a ser más abierta y extrovertida. Si lo hubiera sabido no se hubiera arriesgado a seguir tanto la corriente al apuesto hombre que estaba dispuesto a seducirla porque le agradaba demasiado. Scottie por su parte conversaba con Klaus en su mesa mientras de vez en cuando echaban furtivas miradas a la mesa de las chicas, en verdad estaban muy dispuestos a ligar con ellas esa noche. Klaus era un mujeriego empedernido pero adoraba la innovador y para él, la chica Arlene era algo nuevo, se le notaba que no estaba acostumbrada a compartir en un ambiente tan lujoso como ese y que tampoco era una citadina newyorkina, su acento sureño y rítmico indicaba que venía de alguna ciudad del suroeste de los Estados Unidos. Al mismo tiempo era muy alegre y desinhibida, cuando bailaron ella se pegó a su cuerpo sin problemas, a pesar de que una incipiente erección debió haber sido notada por ella cuando se pegaron sus cuerpos, y a ella parecía no haberle importado. Por su parte Scottie no era un hombre muy dado a fiestas o reuniones sociales y en cuanto a la compañía femenina era bastante distante y exclusivista. No le gustaban las mujeres descocadas y promiscuas, él, a pesar de haber seguido una carrera de ingeniería y finanzas, le gustaba la literatura y había escrito algunas líneas de pensamientos propios y algo de poesía ligera, y buscaba mujeres que estimularan más su intelecto que su virilidad, aunque "buscar" no era el término correcto, porque no le gustaba estar detrás de nadie, sino que esperaba pacientemente que la chica apropiada apareciera en su vida. —Mi querido amigo, creo que se te ha hecho tu día —dijo Klaus de pronto interrumpiendo la línea del diálogo que mantenían de hace un rato— Esa chica que te ha tocado parece un diamante en bruto, se le nota lo sofisticada y lo remilgosa, te apuesto a que se ha acostado apenas con un solo tipo en su vida. —No seas antipático, Klaus —le dijo con voz algo severa— Se nota que es una chica de su casa, pero debe tener algo de dinero, su amiga es más desinhibida, pero no tiene su clase. —Por eso te digo, mi querido Scottie, ¡Esa es tu chica! —siguió su amigo con la puya contra él— Creo que está hecha a tu medida. —Podría estar fingiendo, Klaus, hay muchas mujeres expertas en ese arte, y apenas hemos compartido solo un poco con ellas. —Por eso te digo, vamos a invitarlas en un rato más, yo creo que un par de piezas adicionales y ya estarán más dispuestas a venir con nosotros. Allí podrás ver si ella es tu princesa perdida —Klaus siempre bromeaba con él de esa manera, le decía que él buscaba una especie de princesa única.
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