Simone bajó del hotel con pasos inseguros. No solo era el placer ardiendo aún en su piel, sino el terror que le recorría las venas. Había estado a un segundo de ser descubierta. El aire fresco de la madrugada golpeó su rostro cuando cruzó la puerta principal. Inspiró profundamente, tratando de calmar el temblor de sus piernas, pero la sensación no desaparecía. Dmitri no era un hombre común. No era alguien con quien se pudiera jugar. Si él llegaba a descubrir la verdad, si se daba cuenta de que Sasha no era más que un disfraz… Su mente formuló posibilidades aterradoras. Con la fama del Lobo n***o, lo único que podrían encontrar de ella serían sus huesos. Un escalofrío le recorrió la espalda, pero no podía permitirse el lujo de pensar en eso ahora. Lo único que importaba era alejarse ant

