—¡Qué asquerosidad es esta! La voz de Valentino De Luca retumbó en la oficina en cuanto cerró la puerta con un golpe seco. Su mirada fría y oscura se posó en Simone cargada de desprecio. —¿Cómo te atreves a aparecerte con esa camisa manchada justo hoy que vengo? Simone sintió un escalofrío. No era por miedo. Era por la rabia contenida. Apretó los puños, pero no bajó la mirada. Si ese bastardo pensaba que la humillaría, estaba equivocado. —¿Quién demonios eres tú? —preguntó, alzando el mentón. Valentino entrecerró los ojos. Le disgustaba el desafío en su tono. —¿De qué hablas? —En mi acta de matrimonio figura que me casé con Dmitri Vasiliev. —Lo miró con desconfianza—. Y ahora vienes con otro nombre. ¿Quién eres en realidad? Un silencio espeso se instaló en la oficina. Entonc

