Sylvia

1042 Words
Sylvia del Latín “que vive en el Bosque". 8:00 am en punto, música relajante suena en los altavoces de la recámara, suficiente para despertarme, bostezo, ruedo hasta la orilla y con un pequeño salto salgo de la cama y comienzo a estirarme (hmm), lista para la regadera —“Alexa” reproduce archivo 12 —presionó el botón para abrir las cortinas (inhaló, mega sonrisa) directo al baño balanceando las caderas al ritmo de la música. Tengo una reunión por la mañana, así que mi elección será una falda tipo lápiz azul marino, blusa cruzada color perla, blazer crema largo sin botones, tacones nude, maquillaje ligero (rasgos decentes por lo que no necesito exagerar) y mi cabellera negra al natural. Considerarme bella, ¡nah!, soy atractiva por la actitud con la que me desenvuelvo y la confianza que me da mi precioso cerebro, ¡ah..., también está el poder que los de mi especie tenemos! Se abren las puertas del elevador y veo una cara nueva, otro interno, es el tercero en este mes (espero que esté dure más). Soy severa con ellos, no lo creo, allá afuera en el mundo de los negocios los devorarán, esto es solo un atisbo de lo que les espera. —¡Buenos días!, ¿es ese el auto de la compañía?, —suena tonto, pero ya he cometido la equivocación de subirme a carros de extraños, la vergüenza que he pasado. —¡Buen día!, así es, señorita Allen —responde él. —Solo Sylvia, por favor —camino al auto detrás de él, ya dentro le digo —preséntate, quieres. —Soy Albert Winston, estudie finanzas en Columbia —lo corto antes de que continúe. —¿Leíste la información de PH Enterprise? —responde que si, por lo que comienzo a verificar que sea cierto, además de pedirle opinión a ciertos detalles que se discutirán en la reunión. Llegamos a MSC Holding, entro a la oficina, tenemos una hora antes de que comience la junta, Elle y Max ya están esperando, ellos al igual que yo son asociados, pero nos hicimos inseparables al trabajar por tanto tiempo juntos, sí, aquí no hay amigos, pero ellos si lo son, además Max es un lobo igual que yo. Max y yo ayudamos a todas las manadas que nos lo piden con sus negocios y finanzas, verán nuestra especie está permeada en toda la sociedad humana, si pertenecemos a manadas, pero el vivir aislados ya está fuera de esta nueva realidad, así como algunos prestan su servicio dentro del territorio de la manada, algunos salimos para hacerlo desde fuera, obviamente se nos permite porque sobra decir que hemos probado nuestras capacidades. De la oficina nos movemos a la sala de reuniones, ya están presentes los que conformarán el equipo, solo falta los representantes de PH Enterprise. Estoy algo tensa, hace una semana que conocí a Devon y no acostumbro a mezclar placer y negocios, le rogué a Merts que le diera este proyecto a otro, pero se negó, ahora tendré que lidiar con esto. Entro Merts hablando con Devon y otras tres personas, saludan y se presentan, lo acompañan el director general de PH Enterprise, el asistente de Devon y una rubia atractiva Elisa, que será nuestro contacto para todo este proyecto. Nuestro equipo se presenta y comienza la reunión, Elle se encarga de presentar nuestro enfoque y lo que pretendemos hacer. Luego viene mi turno con un análisis y resolución de dudas, al hablar me doy cuenta como Devon me observa con intensidad y en varias ocasiones lo encuentro mirándome, conforme avanzamos intercambiamos opiniones y cuando están satisfechos Devon acepta los términos y se acuerda una siguiente reunión para firmar el contrato. Merts me lanza una mirada para que los acompañe, muy a mi pesar tengo que ir, supongo que tenemos que llevarlos a la salida, cuando me dicen que iremos a comer, sacó el celular, envío un mensaje y antes de entrar al ascensor Max llega; se acerca, me disculpo y nos alejamos, Max me sonríe —lo que tengo que hacer por ti —le regreso la sonrisa y le agradezco. Regreso con el grupo y les digo. —Señores, me temo que surgió algo y no puedo acompañarlos —Merts suspira y habla con ellos, Devon después de eso cambia su semblante, pareciera molesto, pero no dice nada, se despiden, los veo irse y regreso con Max, nos reímos, como amo a este hombre que se presta para ser mi cómplice. Ya que me había zafado de esa situación regresamos y comenzamos a trabajar con los detalles del contrato que en dos días firmaríamos. Por la tarde Max y yo teníamos una cita con algunos enviados de una manada que necesitaba orientación con sus posibles inversiones, fuimos a cenar. Llegamos primero y al encontrarnos se veían desconcertados, si no los hubieran llevado hasta el salón privado, tal vez no hubieran dado con nosotros, Elsa, Tomás y Lain, en unísono dijeron —¡humanos! —Max negó con la cabeza. —¡Eh...! Tomen asiento, les explicaré, no podemos ir oliendo a lobo sin tener posibles encuentros desafortunados con otros lobos u otros supernaturales, disfrazamos nuestro aroma —se miraron entre sí y Tomás, visiblemente más relajado, se presentó como el beta de la manada que representaban. Después convenimos que lo mejor era que Max tomara el proyecto, conociendo a Merts ni de broma dejaría que me escabullera de la asignación de PH Enterprise. Merts nos daba libertad de trabajar en lo que decidiéramos, pero era tan testarudo como yo y a veces me había dicho, debía ser el jefe y darme la lata con sus asignaciones. Al día siguiente enviamos el contrato a Parker, el asistente de Devon para que lo revisaran, nos comunicaron que todo estaba en orden y que proseguiríamos con la firma según como se había quedado. Me fui a casa a descansar, estaba tensa, ansiosa, no solo por Devon, pensé que era Aruna mi loba que tenía ganas de salir, tengo Central Park frente a mi casa, pero no puedo seguir fomentando las leyendas urbanas. Me metí a la tina para relajarme y agradecí que eso ayudó, ya que no tarde mucho en poder consiliar el sueño.
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