Sylvia
Cerré los ojos, inhalar–exhalar, estaba consiguiendo calmarme, el olor de las plantas y arbustos me ayudaban al igual que la música ambiental, pero esto iba mal, podía oler su perfume, se estaba acercando.
—Vaya, encontraste el jardín —me quedé quieta, no quería verlo.
—Sí, necesitaba un respiro —respondí.
—Me alegra que sigas aquí, pensé que te habías marchado —me reí.
—No puedo irme, mis modales no me lo permiten, pero la verdad debería estar en otro sitio —siento que se coloca a mi lado.
—¡Ah! Yo pensé que solo huías de mí —soltó en tono irónico.
—¿Por qué lo haría? —Ahora sí volteó a verlo y me encuentro con que tiene una cara con una mueca que refleja interés y hasta parece divertido.
—Bien, si no es así, y... ¿En qué lugar estás deseando estar?
—En PeriCap Center —me mira, pero no entiende de lo que le hablo —estudio de baile —le aclaro, se ve sorprendido, su semblante cambia y luce pensativo.
Por fin habla —¿quieres que te ayude a salir de aquí? —no lo esperaba, me hace una señal con la cabeza para que lo siga, la verdad estoy confundida y simplemente voy detrás de él.
Llegamos al salón privado, al ingresar cada quien toma su lugar, él habla con Merts los dos me miran, luego de un momento se levanta y Parker lo sigue, Devon camina hacia mí y me dice —señorita Allen, ¡nos vamos! —mi reacción es voltear a ver a Merts, él cuál solo sonríe y asiente con la cabeza, pánico es lo que siento, me levanto voy con Elle y le digo que me llame en unos 10 minutos.
Cuando salgo del privado solo está Devon —¿y el señor Parker? —pregunto, me dice que fue por el vehículo, caminamos a la salida del restaurante, es momento de huir —no sé que escusa le dio a Merts, pero le agradezco, bie... —me interrumpe.
—Déjame llevarte —niego con la cabeza.
—No es necesario —y llega el auto, se baja Parker, da la vuelta al vehículo para abrir la puerta y dejarnos subir.
—Vamos, será más rápido que parar un taxi —insiste él, lo cual pensándolo bien es cierto, además solo me llevará, ¿no?
Me subo, Devon rodea el auto y hace lo propio, le voy a dar la dirección, pero Parker me mira por el retrovisor y me dice que ya sabe a dónde vamos, vaya eficiencia.
—Señor Parker, me podría decir, ¿cuánto debo pagarle para que abandone al Señor Schuartz y venga a trabajar conmigo? —se carcajea.
—Señorita Allen, temo que por el momento me encuentro satisfecho con mi actual empleo.
Devon me mira —¡es broma!, ¿cómo puedes intentar llevarte a mi asistente enfrente de mí?
—No lo es, Señor Parker, si en algún momento cambia de opinión llámeme —miro a Devon y continuo —¿Preferiría que lo hiciera sin su conocimiento? —entra la llamada de Elle, no la contesto, pero le mando un mensaje explicándole que estoy bien y en camino al estudio, me acomodo, ya que es un viaje de unos 20 minutos.
Por suerte Parker busco una ruta que no tuviera tanto tráfico, me abre la puerta, pero antes de salir —Señor Schuartz gracias por haberme traído, espero que no lo haya desviado mucho de su hotel —no veo ninguna emoción en su rostro solo asiente y salgo, —gracias Señor Parker.
Entro al centro, saludo a la recepcionista y me voy a los vestidores, tengo un locker, así que me cambio, un short y brasier deportivo porque estas niñas necesitan estar controladas, una camiseta holgada de tirantes, tenis de danza, recojo mi cabello en un chongo, sacó los botines de tacón alto, mi cilindro de agua, toalla, lo meto todo en una bolsa de red y me voy a los salones.
Bailar es mi hobby, soy de esas personas que tienen un resorte que se mueve al escuchar música, además con el tiempo y práctica me he vuelto buena, aquí me dan libertad de horario porque les ayudo con las coreografías y a veces cubro a los profesores si faltan, además que los dueños me han consultado para llevar mejor su administración, su contador resultó ser un hombre despreciable que se estaba llevando el dinero.
Pregunto dónde está Hwang, últimamente es mi favorito, las clases tienen un cupo máximo, el salón es de los más amplios, pero está rodeado de muros de cristal, siempre hay observadores y es que Hwang es buenísimo. Antes de entrar me doy cuenta de que están a medio calentamiento, como soy la excepción a las reglas me apresuró a entrar y trato de no interrumpir, solo me acomodo y los sigo.
Terminamos el calentamiento, Hwang nos dice que repasaremos tres coreografías: Bass drop / traila song, 16 shots / Stteflon don y the box / Roddy Rich, una vez que terminamos Hwang les pide a los chicos que no se vayan, que habrá una demostración y que necesita su opinión, es momento; voy por mi bolso y me cambio los tenis de danza por los botines de tacón, Hwang aparece con dos sillas y todos se sientan en el piso, me posiciono en mi lugar detrás de la silla y la canción que presentamos es All the time / Jeremy ft. Lil Wayne, es de ritmo lento y bastante sensual, la primera parte bailamos al mismo ritmo, pero después él se sienta en la silla y se vuelve un lap dance, todos comienzan a aplaudir y a silbar, cuando acabamos Hwang les pregunta su opinión, solo escucho que le dicen que quieren que sea la siguiente coreografía que les enseñe.
La demostración fue bien recibida y es que Hwang necesita mucho material de baile sensual porque trabaja con las chicas de Partituras (club para caballeros) es su coreógrafo, y yo de metiche que le ayudo. Comienzan a salir del salón y por fin Hwang me abraza, aunque estamos sudorosos, es normal o simplemente ya nos perdimos el asco, —¡gracias nena! —me dice.
—Sabes que es un placer, — me doy la vuelta y me da una nalgada bastante sonora, solo muevo la cabeza —nos vemos luego — así nos llevamos, él coquetea conmigo, yo le sigo el juego, pero nada, solo eso, pienso que nos ayuda a la hora de armar coreografías altas en pasos ridículamente sexuales, de otro modo sus chicas cómo se presentarían, estoy segura de que les ayudamos a volver locos a sus clientes.
Me cambio y me pongo un pants y una sudadera, me debo llevar mi desastre del locker así que tomo la mochila y la lleno de ropa, cuando salgo veo a Devon recargado en el auto, ¡oh vaya!, me congelo no sé si moverme, es más mi cerebro se pausa, a falta de mi reacción Devon camina hacia mí con una expresión sería,
—¡Qué buen espectáculo!, aunque la nalgada era innecesaria —ladeó la cabeza y lo veo con cara de no entender de qué habla, hasta que de repente caigo en cuenta de que observo la clase.
—Verdad que si —es lo primero que digo.
—¿Te acuestas con tu maestro de baile? —¿Qué...? Si eso parecería a la vista de extraños, pero no pienso aclarar la situación.
—¡Sí!, y con muchos más —le contesto desafiante, él ríe y no parece ser de felicidad, se da la vuelta, se sube al auto y veo como se aleja.
Pienso que eso debe bastar para evitar esta tensión entre nosotros, solo que ahora piensa que soy una zorra, de hecho, no estaba equivocado, pero por qué juzgar a las personas por cuántas parejas sexuales tienen, mentalmente me defiendo, siempre he creído que mi libertad no tiene límite siempre y cuando no dañe a terceros y estoy segura de que les doy placer por lo que no encuentro el problema.