Sylvia No sabía que el llanto podía noquear a una persona, pues eso paso, al ir a bañarme vi mi reflejo, tenía los ojos hinchados de tanto llorar, después del baño humedecí una toalla con agua fría y la puse en mis ojos no quería aparecer con este semblante, gracias a ello pude ir a desayunar, moría de hambre, después de hablar con Callan y la vorágine de sentimientos que me abrumaron me fue imposible terminar mi cena. Hoy era mi día de suerte y no vi a nadie que conociera en el desayuno, así que me tomé todo el tiempo del mundo para deleitarme con unas crepas saladas que Martha había hecho, al terminar me fui directo a mi oficina temporal y comencé a trabajar con los mails de los inversionistas que vendrían a firmar los contratos, se me ocurrió que dado que habría una cele

