Sylvia — Gretel, cualquier asunto que pienses haber escuchado, no te incumbe — sonrió de una forma muy perturbadora, su cara se distorsiono en una mueca. — Claro que me incumbe, se trata de mi hermano — se empezó acercar a mí, yo retrocedí, sabía perfectamente que no solo era por su hermano, si no por el resentimiento que ella sentía aún. — Aunque ese fuera el caso, no veo por qué tu debas ocuparte de ello — — Entonces, es cierto, ¿lo vas a rechazar? — retrocedí más. — Escucha, no tienes la menor idea de lo que es mi vida y de ningún modo estas capacitada para discernir sobre este tema — — ¡Estas loca!, ¿por qué creen que pueden rechazarnos? De verdad son tan idiotas para no darse cuenta que jamás alcanzaran a sentirse completos y desarrollar el potencial para el que esta

