Con Juliette un poco más calmada recién puedo comenzar a poner mis pensamientos en orden; quizás la vuelta a casa será un poco más temprano de lo esperado y supongo que estoy bien con eso siempre y cuando Niki lo decida así, después de todo, es su tía. — ¿No es la misma señora que que odia a los homosexuales?— pregunta Vivian en un susurro cuando apartamos nuestros cuerpos a una esquina de la habitación mientras Juliette observa fijamente la pared, con los ojos cansados y perdidos. — No los odia— le susurro de vuelta. Vivian sostiene su estómago con fuerza. — Kate, esto me está poniendo demasiado nerviosa— dramatiza— y tu sabes que no puedo estresarme— ella señala su panza. — Vivian tienes como dos semanas de embarazo— ruedo los ojos— estarás bien. Quiero preocuparme de Niki

