— ¡Liv!— mis gritos hacen que la vecina de Olivia salga de su departamento a ver qué ocurre— lo siento— musito, intentando calmar un poco mi voz. Le doy tres rápidos golpes a la puerta intentando que Olivia apresure el paso. — ¡Ya voy! ¡ya voy!— exclama, intentando tranquilizarme— Jesús, Kate— la puerta se abre y el somnoliento rostro de Olivia se aparece del otro lado— ¿estás bien?— pregunta preocupada— ¡estás empapada, Kate! ¿viniste caminando?— Olivia se hace a un lado para que yo pueda ingresar— te buscaré algo de ropa seca. — No tengo demasiado tiempo— le aseguro ingresando al interior de su departamento para tomar asiento en uno de los sillones; inexplicablemente, mi corazón está latiendo con fuerza y mis manos han comenzado a sudar. — ¿Tiempo para qué?— frunce el ceño, dando un

