Capítulo 6

2602 Words
La mayoría de las veces me meto tanto en mi trabajo que me olvido de lo que pasa a mí alrededor. Puedo tener una vida de privilegios llena de dinero y aunque sé que tengo a Alda conmigo, cuando llego a casa me doy cuenta de lo solo que estoy. Mi familia vive en Rusia y por más que lo intenten, no consiguen a mi hermana. Me gradué con honores en la universidad de Harvard. Quise estudiar medicina por si alguna vez llegaba a encontrar a mi hermana en algún hospital del mundo. Quería ser reconocido en el área médica, no quería que me conocieran por otras cosas y mucho menos pensé en ser millonario a los 34 años. Digamos que el mundo estuvo en mi contra durante mi juventud. Amaya ha sido la mujer que más he amado en mi vida. Era toda una princesa sacada de cuentos de hadas. Demasiado perfecta, ingenua y con una vida llena de dolor. Cuando la conocí pensé que era como cualquier mujer, no sabía que sería tan importante para mí. Sé que me acobarde al ver a su abuela, pero no tenía otra opción más que desaparecer. Dependía de mi familia todavía y aunque fui el primero en mi clase, no tenía el suficiente poder para hacerle frente a la situación. Ser la reina bastó para joderme la existencia. Amenazarme fue su mejor arma y como un niñato cobarde, simplemente desaparecí de la vida de Amaya. Durante 5 años ella fue mi hogar, jamás me sentí solo o vacío, pero perdí mi momento para estar con ella. Me di cuenta de que nunca fui digno para estar con ella. —¿Estas bien? —pregunta Ryan, cuando salimos de cirugía, lo ignoro y me empiezo a quitar el gorro quirúrgico—. Por tu expresión puedo decir que no. Cada vez que algo malo te pasa terminas por... Suspiro fuerte interrumpiendo lo que iba a decir y continúo quitándome la vestimenta que use en el quirófano. —Ryan —trago grueso, volteo a verlo—, yo no nací para estar con ella, su destino era ser feliz en brazos de otro —me mira con atención y ni una pizca de lástima. Gracias, Ryan, por eso eres mi amigo—. Mi familia es peligrosa y aunque mi padre es el jefe de la mafia, mi abuelo sigue siendo el líder y siempre se hará su voluntad. —Tu familia siempre ha sido peligrosa —lo veo quitarse las cosas que uso en cirugía—. Tu padre siempre te ha apoyado y defendido de tu abuelo, pero nadie mejor que tu sabes lo importante que eres para ese viejo —empezamos a salir para ir a la sala de espera—. Él tenía asuntos pendientes con la tipa de Alemania, pero también la hizo pagar por todo el daño que les hizo a ustedes. Asiento con una leve sonrisa. ¿Entonces por qué mi abuelo está viviendo con la madre de Amaya? Llegamos a la sala de espera y suspiro al ver a tantas familias preocupadas esperando alguna noticia buena de sus seres queridos. —Familiares de Lucas Parker —dice con voz profesional, Ryan. Una familia numerosa se acerca con rapidez hacia nosotros—. Él es el cirujano que atendió el caso del señor Parker —le tiendo mi mano a la esposa de Lucas—. Durante la operación yo lo asistí debido a la complejidad de la cirugía. —Por favor, doctor —interrumpe la mujer con voz preocupada—, dígame como esta mi esposo. Veo el rostro de Ryan y me doy cuenta de que aunque él haya dicho estas noticias antes, le impactó ver a tanta gente reunida. Ningún médico está preparado para dar diagnósticos negativos, pero mejor lo hago yo y le evito el mal rato a él. —Stevenson —le hago señas a Ryan, él me ve—, los familiares del otro paciente están sentados por allá ve a buscarlos —frunce el ceño y hace señas de que no ira, le lanzo una mirada fulminante y con pocas ganas se empieza a alejar—. Acompáñenme a mi consultorio, por favor. —No le dé más vueltas al asunto, díganos ya que le pasó a mi tío —otra señora vuelve a interrumpir. Esto no será nada bueno. —Anteriormente se le había realizado una cirugía de aneurisma al señor Parker —empiezo a hablar pausadamente para todo lo que estoy por decir—. Al venir a su chequeo de rutina nos dimos cuenta de que había un nuevo sangrado en su cerebro. Por más que intentamos localizarlo no pudimos. La presión arterial subió y realmente no podemos saber cuánto tiempo transcurrió desde la ruptura del aneurisma. —¿Era muy grande? —con un sollozo pregunta su esposa, asiento y trago grueso para lo que voy a terminar de decir—. Explíquese mejor por qué no estamos entendiendo nada. —Las próximas 24 horas son cruciales para el señor Parker —intento sonar profesional—. Lo siento mucho, pero deben prepararse para lo peor. Escucho los sollozos del resto de la familia y la esposa de él me ve sin poder creer lo que dije. Rompe en llanto y comienza a golpearme el pecho. —¡Asesino, mataste a mi esposo! —empieza a gritar y el resto de las personas en la sala ven lo que sucede—. ¿No eras el mejor neurocirujano? ¡Mentiroso, tus operaciones no son exitosas! ¡Mataste a mi esposo! Me quedo ahí sin expresión alguna aguantando lo que pasaba. Intenté alejarme, pero los familiares del señor Parker no me dejaron. Vino seguridad y les dije que todo estaba bien. A alguien deben culpar si le están quitando a un ser querido. Qué bueno que a Ryan no le tocó esto. Amigo, las malas noticias prefiero darlas yo. ***** Después de una media hora donde fui golpeado por una familia bastante destrozada, pude salir de ese lugar. Necesitaba aire, ahí me sentía asfixiado. Yo doy todo por mis pacientes. Sí, mis operaciones son exitosas, pero no soy Dios. Hice lo que pude para conseguir el aneurisma. Hice hasta lo imposible por detener la hemorragia, pero no fue suficiente. Nunca hago lo suficiente para mantener a alguien conmigo. —No fue tu culpa, el señor estaba muy mayor y se complicó la cirugía. No fue tu culpa —habla la voz de mi cerebro. Ojalá todo fuera tan fácil. Apoyo mi cabeza en la pared, cierro los ojos tratando de recibir el aire que entra por la puerta de la azotea del hospital que dejé abierta. Estoy sentado en el suelo por el simple hecho de que me cansé de caminar. —Estás melancólico, come chocolate. A las mujeres cuando les baja el período andan hormonales —se burla la voz de mi cerebro. Coño apágate un rato, tu voz me perturba. Escucho las pisadas de alguien que viene con rapidez. Estoy cansado y como no quiero abrir los ojos, pues... los dejé cerrados. Escucho un jadeo y la presencia de alguien que se pone frente a mí. —Te encontré —una dulce voz con acento italiano, me hace suspirar—. Me dijeron que estabas en la azotea y vine hasta aquí para detenerte del suicidio. Abro los ojos y veo a Arya dirigirse hacia la puerta. ¿No que viniste a salvarme? —Esto es un fraude. ¿Por qué la azotea de este hospital no es como la de los dramas coreanos? —se queja, mientras me ve con decepción—. Necesito hablar con el dueño de este lugar. Me levanto del suelo viendo como sigue buscando algo en la azotea. Le gustan los dramas como a Amaya. Ni siquiera pude encontrar una mujer que fuera diferente a ella. —Yo soy el hijo del dueño del hospital —se gira con rapidez a verme sorprendida—. ¿Eso servirá de algo? —Pues me quejo —me mira con reproche—. En los dramas coreanos hay sillas, flores y cosas hermosas en las azoteas. ¿Por qué aquí no hay nada de eso? —Porque no podría aterrizar cómodamente el helicóptero en el momento de una emergencia —asiente dudosa—. ¿Qué haces aquí? —me mira obvia—. Me refiero aquí en el hospital. —Me enviaste un mensaje esta mañana diciendo que viniera a buscar las llaves de mi nuevo departamento —responde tranquila. Lo había olvidado por completo. —Lo olvidé —murmuro por lo bajo—. Vamos otro día hoy no me siento bien. Me mira con intriga por unos segundos y luego asiente. ¿No hay mirada de lastima? No se dio cuenta de lo que me pasa. —Está bien, vamos otro día —me regala una sonrisa sincera. Le hago una seña con las manos para que nos vayamos de aquí y ella asiente. ***** Al final la terminé trayendo a su nueva casa. Digamos que ella suspiraba a cada rato y veía la ventanilla del auto pensativa. Si está así, espero que no sea por mí. Mierda, que bipolar estoy hoy. Llegamos al ascensor y con la llave magnética marqué el piso 17. Ryan es bastante meticuloso cuando se trata de seguridad. Arya con desconfianza me mira a cada rato. Vaya sorpresa se va a llevar cuando descubra el detallito que le oculte. Que viviera sola no estaba en mis planes y eso lo debo admitir. —Cómo puedes ver esta puerta se abre con mi pulgar —me mira asombrada—. Esa será tu llave. Solo Ryan, tú y yo son reconocidos como dueños de esta casa. Procura no cortarte el dedo para que no te quedes en la calle. Me río haciéndola mirarme mal. —Claro, cortarse un pulgar es tan casual como respirar —habla, mientras entramos a su nueva casa. Seré breve, no me gusta andar explicando cómo vivirá mi esclava para que después quieran venir a ver su pequeña casa. Todo el departamento es blanco con verde y el suelo es de cerámica beige. La sala está a la izquierda después que pasas por un mini pasillo. Muebles de color verde agua, una mesa de café en el centro de la sala, un sofá en forma de L, y una televisión pantalla plana que abarca toda la pared. Hay un ventanal que da hacia el edificio del frente. En ese lugar vivo yo y la puedo vigilar de lejos porque vivo en el piso 18. La cocina es de color n***o con plateado y está a la derecha. Tiene tres habitaciones y dos baños. Un pequeño lugar para que ella pueda vivir. —¿Te gusta? —pregunto, cuando veo que no dice nada, niega con la cabeza mientras sigue viendo el lugar. ¿Quiere más? Por un momento olvidé que eras interesada. —Es demasiado grande para tres personas —responde, avergonzada—. Le falta calor de hogar, amor y es mucho para mí. —Busca la manera de hacerlo tu casa, aquí vivirás —contesto brusco—. Lauren es esclava de Ryan y no vivirá contigo. —¡¿Qué?! —la veo palidecer. —Si tienes quejas, consigue el dinero y tendrás tu libertad —me mira con odio—. Adáptate y vive aquí como puedas. —En el hospital parecías más humano —alzo una ceja—. Sabía que te pasaba algo, pero no quería entrometerme en tus asuntos. ¿Por qué estás fingiendo ser alguien que no eres? Suelto una carcajada sin gracia y ella da dos pasos hacia atrás. —¿Me estás analizando? —agacha la cabeza—. ¡Te estoy hablando, mírame! —alzo la voz, haciéndola asustarse, me acerco de manera amenazadora y con la mano, tomo sus mejillas sin delicadeza—. Mírame cuando te hablo. Levanto su rostro, ella sigue sin verme. Suspira fuerte y con una mirada retadora, me enfrenta quitando mi mano de sus mejillas con un golpe. —¿Y tú pensaste que me iba a quedar callada como una idiota? —me empuja, alejándose—. No te estoy analizando solo estoy diciendo lo que aparentas. ¡Esta tarde parecías más humano y lo sabes! —Olvide quien eras —digo con reproche—. Me sabe a mierda lo que pienses de mí. ¡Eres mi esclava hasta cuando yo diga! —la veo fríamente—. Eres una interesada. Te estoy dando todo y mira como me lo agradeces. Presiona sus labios con rabia. —¡Yo no te mande a que pagaras por mí! —se ríe—. Yo no te mande a que me dieras nada —pasa sus manos por su cabello—. ¡Por mi puedes tomar todas tus cosas e irte a la mismísima mierda! La veo ponerse roja y a empezar a hiperventilar. —Te aguantas —digo entre dientes—. Ahora tú también eres parte de esto. Si soy humano o no eso tu problema no es —la señalo—. Tu solo limítate a fingir y a ser una esposa o novia modelo. Pone su mano en su pecho cuando su respiración se acelera cada vez más. Sus ojos se llenan de lágrimas y se tambalea cayendo de rodillas al suelo. Me acerco con rapidez y la tomo entre mis brazos sentándola en el suelo. —Hey, Arya —me arrodillo frente a ella—. ¿Qué sucede contigo? —pregunto preocupado acariciando su espalda, alzo sus brazos para que reciba aire. —No puedo con esto —habla con dificultad—. Es demasiado para mí —me mira con desespero—. Tu abuelo es el líder de la mafia. Mi tía Alda se enojará conmigo. Te debo tanto dinero. Lauren no vivirá conmigo, tú me odias y el padre de Giotto lo dejó a mi cargo —sus ojos muestran preocupación—. Alguno de ustedes va a matarme si algo sale mal. De verdad estoy muy asustada. Sus ojos de color extraño me miran con sinceridad y siento que mi deber es darle seguridad. Aunque nadie le quita lo interesada yo la metí en esta locura. —Tranquila, nadie te hará daño —acaricio su cabello—. Soy una mierda de persona con mucha más mierda en la cabeza —se ríe mientras intento calmarla, verifico si su respiración vuelve a un ritmo normal, y sí, si lo hizo—, pero prometo que conmigo estarás segura —la miro fijamente a sus ojos—. Puedes confiar en mí y si el padre de Giotto viene por él —me siento en el suelo—. Lo secuestro y lo hago pasar por mi hijo. Igualmente ya tiene su habitación. Me regala una enorme sonrisa de agradecimiento que no sé cómo responderle. Sé que todo esto es una farsa, pero debo hacerla sentir segura. Hoy estoy medio loco por lo que me sucedió en el hospital. Sé que la discusión de hace un rato fue innecesaria, pero simplemente pasó. El niño que viaja con ella parece que es su hijo, por eso decidí hacerle una habitación para que su estadía aquí fuera cómoda. Giotto es un nombre bastante peculiar para un niño. ¿Si me caso con Arya él pasaría a ser mi hijo? —Gracias, de verdad muchas gracias —me dice con un hilo de voz, la ayudo a levantarse del lugar—. ¿Por qué no esperaste para que yo también pudiera ayudar en la habitación de Gio? —De seguro tienes malos gustos —me mira cansada, río de lado—. ¿Ya te encuentras bien? —asiente sonriente—. Ven, vamos a cocinar. Tengo hambre y me gustaría probar tu comida. —Me estaba recién muriendo y ahora quiere que cocine —vuelvo a reír, ella me mira confundida—. Estás extraño, pero te prefiero así —caminamos hacia la cocina—. No sé qué te pasa, pero quiero que sepas que no debes sentirte culpable por nada. A veces las cosas se escapan de nuestras manos porque ese es su destino —se gira a verme—. Tu naciste para ser médico solo es cuestión de tiempo para que consigas lo que anhelas. Tal vez tengas razón, pero no lo sé. Por hoy dejaré todo pasar. Arya, gracias por no preguntar ni mirarme con lastima. No confío en ti porque sé la clase de persona que eres, pero gracias por hoy estar aquí y discúlpame por todo lo que te estoy haciendo pasar. Eres una buena chica.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD