Capítulo 5

1508 Words
Han pasado algunas semanas desde que hablé del contrato con la sobrina de Alda. Aún debemos ponernos de acuerdo con lo que respecta a las limitaciones que ella tendrá como mi esposa. Alda fue dada de alta y la aleje lo más que fue posible de Arya. No me siento cómodo dejándola con ella. Sí, es su sobrina y también sé que pronto será mi esposa, pero es que si nunca estuvieron en contacto, porque ahora de buenas a primeras aparece como la sobrina abnegada. ¿Tengo o no razón para desconfiar? En fin, ahora estoy en un lugar de comida rápida cerca del hospital esperando que venga la gran sobrina para finiquitar los detalles de esta farsa. Olvide comentarle algo, pero no creo que se moleste por ese detalle que le oculte. Veo acercarse a Arya a toda prisa, a pesar que la cité hace media hora, dijo que llegaría un poco tarde por motivos personales. Viene vestida tan casual, que no sé cómo mi familia creerá que ella será mi esposa. Cabello recogido en una cola alta, una chaqueta de color azul con verde y una camisa negra con figuras y un bluejean con zapatos deportivos. Sí, la mujer perfecta para ser la esposa del neurocirujano más cotizado de Noruega. —Es diferente a Amaya. Un cambio de gustos no estaría mal para ti —comenta mi cerebro. Ignoro lo que dice cuando la pelirroja tropieza con una silla golpeándose la rodilla. Me quedo viendo como un joven de unos veintitantos se le acerca a socorrerla como el príncipe azul que ella no necesita. Arya le hace señas para que se aleje, pero al joven se le nota el interés por ayudar. Ella termina por darle una sonrisa y acepta la ayuda del joven desconocido. El romance está en el aire. Una de las restricciones que tendrá ella que cumplir será, no sonreírle a cualquier tipo. Arya por fin se da cuenta de que la estoy viendo, termina la charla con el hombre y se acerca a la mesa en donde yo estaba sentado. —Siento mucho haber llegado tarde —se sienta frente a mí, bajo la mirada a su rodilla y veo como su mano la acaricia. Supongo que golpearse con una silla de madera gruesa le dejará algún moretón. —No llegue hace mucho tiempo —respondo restándole importancia, alzo la mirada para fijarla en ella—. ¿Terminaste tus asuntos personales? —niega con la cabeza mientras se apoya en la silla—. Empecemos con las condiciones de este matrimonio. —¿No es mejor empezar con ser novios? —la miro serio mientras alzo una ceja—. Sería más creíble para mi tía Alda. Nos hemos visto dos veces nadie creerá que nos comprometimos después de eso. —Mi familia está acostumbrada a hacer este tipo de cosas —me encojo de hombros de lo más tranquilo, ella me mira con reproche—. Bien, haremos eso. Primero seremos novios y cuando mi abuelo diga que debemos anunciar el compromiso, lo haremos. —Tu familia es bastante especial —murmura con ironía—. Gracias por tener en cuenta los sentimientos de mi tía Alda. Asiento y le hago señas a la mesera para que se acerque. La morena de cabello largo y lacio, se acerca contoneando sus caderas de lado a lado. La miro sin disimulo mientras ella anota nuestros pedidos, y con voz melosa dice que lo traerá rápidamente. —Siempre he tenido en cuenta sus sentimientos —veo marcharse a la morena, le regreso la mirada a Arya, que tiene mala cara—. ¿Exactamente por qué me estás viendo así? —¿Podrías respetar mi presencia? —señala a la chica que acaba de irse—. Se supone que soy tu novia y si haces eso no te extrañes que más adelante yo haga lo mismo. —¿Me estás amenazando? —se cruza de brazos mientras alza una ceja—. Bien, vamos a respetar esta farsa como es debido. Suelta un suspiro desganado y guardamos silencio. Me gustan las morenas es algo que se escapa de mis manos. Saco unas carpetas que tenía en mi maletín y las pongo en la mesa. Ella los ve con extrañeza y con el ceño fruncido. —¿Recuerdas que te dije que había dos contratos? —asiente— Bueno, este es el segundo —ella lo abre y empieza a leerlo con calma—. Nos tenemos que casar queramos o no, pero eso no quiere decir que debamos compartir mi dinero —me mira confundida—. Ese es un documento donde hacemos separaciones de bienes. Aunque nos casemos no tendré que compartir nada contigo al divorciarnos. Suelta una carcajada sin gracia y deja la carpeta en la mesa otra vez. —¿Crees que quiero tu dinero mal habido? —asiento obvio—. Tranquilo, tu cochino dinero estará completo hasta el final de esto. —Cochino, mal habido, llámalo como quieras —apoyo mis brazos en la mesa—, pero con ese dinero te compré y aceptaste esta mierda —me mira con odio, se levanta de la silla para irse—. Si te vas antes de arreglar esto —se detiene—, el niño que viaja contigo pagará las consecuencias. —¿Estás hablando en serio? —asiento mirándola fríamente—. Eres un hijo de puta —dice entre dientes, vuelve a sentarse de mala gana—, con él ni se te ocurra meterte —sonrío ante su cara de susto—. Eres un bastardo ruso y en este momento no sabes cuánto te odio. —No me importa cómo te sientas cumple tus funciones y viviremos todos felices —sonrío al ver cómo presiona sus labios con rabia—. Firma el documento y así mantendré mis bienes lejos de tus manos. Firma el acuerdo después que le doy un bolígrafo. Llega la mesera con nuestros pedidos, dos hamburguesas con papas extra grandes y dos Coca-Cola para ambos. «Tiene buen apetito para ser bastante delgada», río internamente ante mis pensamientos. La morena intentó varias veces encontrarse con mi mirada, pero la esquivé. Si prometo algo lo cumplo. Si debo respetar a Arya, lo haré sin protestar. —¿Tiene algo más para ordenarme firmar, amo? —habla con sarcasmo después de que la mesera se fuera molesta, le entrego otra carpeta con sus funciones y restricciones como esposa—. Otra carpeta con quien sabe que cosas. La veo con diversión mientras empieza a leer. No estaría mal que me siguiera llamando amo. —No es nada del otro mundo —sigue leyendo ignorando lo que le digo—. Trabajaras en el consultorio de una amiga te debes presentar mañana para firmar tu contrato y tengo quejas con tu vestimenta —frunce el ceño sin verme—. Para ti soy solo un bastardo ruso, pero ante el mundo soy un cotizado multimillonario. Mantendrás tu estilo, pero debes tener ropa a la altura. Traga grueso y toma de su Coca-Cola mientras me ve. —Nadie debe enterarse del contrato. No debes serme infiel, debes respetarme aunque yo no esté presente. Vivirás con tu amiga, pero estarás vigilada. El edificio es de Ryan, pero estarás en la zona de departamentos para gente como tú. —¿Cómo es la gente como yo? —replica molesta. —Pobre e interesada —respondo con simpleza. —Ah... viviré con personas trabajadoras y honestas —responde más molesta—. ¿Eso es todo o aún hay más cosas que debo firmar? —No te debes enamorar de mí. Debemos fingir querernos frente a mi familia y el mundo, no te acercaras a Alda y por favor, invéntate una historia de amor creíble que podamos contar y una cosa más —ella me mira con frialdad—. No tienes permitido decirme Sasha, me llamo Aleksandr. Asiente dejando la carpeta en una silla, llama a la mesera y le pide que le envuelva la comida porque se la llevará. —Aunque te quiera reprochar cosas a ti eso no te va a importar —se queja—. No te preocupes por mis sentimientos a ellos los controlo yo —se levanta de la silla—. No te enamorarás de mí, fingiré quererte ante el mundo aunque te odie, y también me inventare una hermosa y creíble historia de amor —sonrío al ver que repite lo que le dije—. Debes serme fiel y respetarme esté o no presente. No me acostaré contigo y si vuelves a amenazarme con hacerle algo al niño que está conmigo —me mira con frialdad—. Este estúpido contrato se cancela y le digo a todo el mundo que esto es una mentira. Le doy una sonrisa y me levanto de la silla, ella se sobresalta cuando me acerco con rapidez para susurrarle al oído. —A mí nadie me amenaza, Arya —la agarro del brazo—. Te compré y si hablas de esta mierda en serio estarás muerta, ¿entendiste? Me alejo dejándola pálida y sujetándose de la silla. Le digo a la mesera que la comida que no probé se la dé a alguna persona que tenga hambre fuera del establecimiento. No mataría a Arya, pero no confió en mi abuelo. Amenazar es una costumbre de mi familia y eso debo cambiarlo si no quiero ser mafioso. Me di cuenta de que es capaz de dejar todo por el niño que está con ella. Eso quiere decir que es importante. Supongo que debo investigar muchísimo mejor a mi futura esposa.
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