Los días pasaron y mientras volvía a adaptar mi vida a Madrid, Álvaro Mendes y yo nos volvimos más cercanos, sobre todo cuando me contó que quería conquistar a una guapa chica llamada María, pero que no tenía idea de cómo hacerlo. Llegamos juntos a la Puerta de Alcalá, donde el vasco se iba a encontrar con la morena para tener su segunda cita juntos. Mientras esperábamos, el lateral decide sacarme un montón de fotos para que subiera una a mi i********: y así hice. —Mira quién te ha dado like, bandida —Álvaro me muestra la pantalla de su móvil, pero no necesito mirarla para saber quién ha sido. —No hables más, Mendes —murmuro entre dientes—. Desde lo de las rosas, me ha tratado tan normal que ya ni sé que pensar. —No hables más, Dupont —dice de la misma manera que yo antes. El vasco abr

