Madrid, España 3 de mayo de 2018 —¿Nos podemos ir ya? —pregunto al verlas todavía frente al espejo, retocándose el maquillaje. —Ahora la que nos apura es ella —le dice Bea a Erica, rodando los ojos. —Estoy nerviosa y quiero irme— gruño molesta. Me tiro en la cama de brazos abiertos y me quedo ahí por varios minutos, hasta que escuchamos el coche de Sofía abajo y por fin, salimos al Estadio Metropolitano. —¡Muévanse! —grita la uruguaya, afincándose a la corneta del coche—. ¡Hijos de puta! —Me acabo de quedar sin tímpano —Erica murmura y todas nos reímos. Sofía conduciendo es un espectáculo, de verdad. A la final, terminamos atascadas en el tráfico de Madrid por una hora, menos mal y salimos con tiempo de sobra. —Chicas, tengo que esperar a una amiga. Si queréis, espérenme arriba —l

