El jardín estaba casi por completo oscuro, a excepción de la luz que provenía de una lámpara, que apenas permitía ver a las dos personas sentadas cerca, que estaban esforzándose por cubrir sus bocas cuando reían, porque a esa hora de la noche sus voces parecían volverse más fuertes. —Shh…vas a despertar a alguien. —Gian —llamó Joon Ho y, apartó la mano de su esposo que cubría su boca —¿cuándo me vas a dejar tocarte otra vez? Los ojos del doncel se ampliaron por la pregunta de su esposo y sus labios se curvaron en una nueva sonrisa, mientras sentía sus mejillas calentarse y, estaba casi seguro que no se debía al vino que habían estado bebiendo desde que salieron al jardín, sino a las palabras de Joon Ho. —Todavía es muy pronto —susurró el doncel. Para decir aquellas pocas palabras t

