—¿Y ella alguna vez te vio con tu amiga? —pregunté mientras se agachaba entre mis piernas desabrochaba mi pantalón y lo sacaba semi erecto. —No lo sé, tuvo muchas oportunidades, pero nunca la vi espiando. Si había algo que detestaba y lo dejaba saber, era las demostraciones de afecto en público o en su cara —dando una mirada dentro de la sala cerciorándose de que no había moros en la costa y mirándolo nuevamente —había olvidado lo grande que era, desde hace rato que no sé lo que es una de verdad. Ni recuerdo cuando fue la última —mientras lo miraba y masturbaba firme con ambas manos. Ella lo escupió y lo puso resbaladizo rápidamente. Cuando estuvo en su máxima expresión procedió a comérselo. Lo chupaba por todo lo largo haciendo el chupeteo sonoro de gusto, de por sí ella nunca fue tímid

