—Bueno después de la muerte de don Guillermo, él en el testamento dejó unas clausulas. Que todos debíamos vivir en la casa por un año para poder cobrar la herencia. —¿Tú también? —Preguntó asombrada. —Sí, con la misión de reunificar a la familia, como yo la separé, me toca a mi unirla nuevamente. —Vaya, ¿Cómo será ese desbarajuste? Y le conté muy por encima lo que había pasado, los detalles complicados, incestuosos, íntimos e innecesarios no se los conté. Solo los hechos cotidianos considerados normales. Mientras terminaba de contarle, recibo un mensaje de Cami que si iba a ir al gym en la tarde. —¿Quieres ver a Cami? está aquí mismo. —¿Está en el centro comercial? —Sí, tiene un Gym que ella y yo manejamos juntos mientras me toca estar en la isla. ¿Quieres verla? ¡Vamos, todos hemos

