Andrea puso cara de sorpresa y Carolina como de no entender, la sonrisa de Karina era deslumbrante. Mientras la tomaba de la mano y nos íbamos a mi habitación, sus hermanas se quedaron en la sala con cara de completo desconcierto. Karina se emocionó y brincando en la cama y ponerse de pie en ella, girando se me abalanza encima y me abraza con sus manos y piernas cuando me acerco a la cama. Le pelo los ojos y le hago un guiño, en señal de que debe seguirme la corriente. Detrás de nosotros Andrea y Carolina carraspean sus gargantas llamando nuestra atención. —¿Qué van a hacer ustedes? —preguntó Andrea dudosa. —Nada, pasarlo bien un rato —dije divertido. —¿Y nosotras? —más insistente preguntó Carolina. —Ustedes en su habitación, ¿No es lo que quieren? —dije mientras aún sostenía a Karin

