Al llegar a Miami estábamos molidos, invité a Daniela a que se quedará conmigo esa noche. Apenas llegar a mi departamento y luego de un baño caímos rendidos rápidamente, la sesión maratónica en el avión nos dejó muy agotados. Ella aprovechó la ocasión para hacer unas diligencias en Miami y regresaría a Panamá en unos dos o tres días. Así que a la mañana siguiente y luego de desayunar nos despedimos y no supe más de ella sí no cuando se fue, que me llamó para despedirse y agradecerme el aventón y esperaba volver a vernos más adelante. Esa semana me tocaba viajar a Margarita para cumplir con la familia, pero decidí no ir. Había pensado en algún momento pasar el día de los enamorados con ellas en Margarita, pero realmente no tenía ganas de ir y llevarme un nuevo chasco. Al final de la seman

