Max Mi madre me había advertido muchas veces, pero jamás la oí. “No se puede jugar con el destino, ni intentar ir en contra de él” ¿Y qué hago? Todo lo contrario, obviamente. Y ahora sé, que hablaba teniendo razones. Porque desde que dejé salir a mi animal, siento que tengo una comprensión más abierta a cerca de las cosas y puedo ver e incluso anticipar cuáles serán las consecuencias de nuestros actos, tanto presentes como los del pasado. Samuel salvó a Betty de la mordedura de aquel tigre, alterando el destino. Veinte años después, cegado por las visiones de Bastian, decidió huir para conservar a su hija. Y yo fui cómplice al salvar a Yanil, también borrando la memoria de los testigos. Todas las muertes que sucedieron después, el sufrimiento de la manada, la poca población, has

