-¡Lunas, por la diosa! -Nana entro corriendo y me abrazo- ¡por la diosa!, ¿estás bien?. Mi mirada vacía pareciera haberla perturbado, rápidamente había cambiado mi cara a una alegre. - Ah yo...es que ... Me siento sola es todo - Termine la frase con el nerviosismo en todo mi cuerpo. Las entrañas dentro de mi estómago crujían a medida que mis nervios contractura en todas las paredes de los músculos en mi estómago. -¡Por la diosa, estás pálida....es obvio que no estás bien! Acaso yo... ¿estaba pálida?... Nana me miraba con dolor, yo no siquiera había notado si verdaderamente estaba pálida. No quería verme al espejo conociendo el tipo de bestia que soy. Virginia se despidió de mi diciendo que tenía cosas por hacer, le creí al ver cuándo entro con comida en sus manos. - Debes tener ham

