La oscuridad me envolvió en un segundo. Mi mente estaba nublada, como si una niebla espesa se hubiera instalado en mi cabeza, dificultando mis pensamientos. Todo se sentía irreal, como si estuviera atrapada en un sueño del que no podía despertar. La confusión reinaba mientras trataba de procesar lo que acababa de suceder, pero mi cuerpo no me respondía como quería. Mi corazón latía con fuerza en mi pecho, retumbando en mis oídos con cada segundo que pasaba. La adrenalina aún corría por mis venas, pero algo dentro de mí sabía que estaba perdiendo la batalla. Mi cuerpo estaba tenso, como un resorte a punto de romperse, pero a la vez sentía que me hundía en una especie de parálisis. No quería estar aquí, no quería ser llevada por él, y sin embargo, mis opciones se reducían cada vez más. "Vo

