Jugando con fuego

2050 Words

Después de cenar y tomar algunas copas, decidimos irnos todos a la cama. Primero se fue Marcos, luego yo y el último Quique. Cuando entró en la habitación, yo le estaba esperando con un camisón semitransparente que sabía que le encantaba, donde podían verse claramente a través de la tela mis rosados pezones y la línea de vello de mi pucha. Quique, como yo esperaba, se quedó embobado mirándome. —Estás preciosa, así acostada en la cama con ese camisón... —me dijo. —Soy toda tuya. Toda entera para ti —le contesté. Se acercó a mí y me acarició las caderas, la cintura y las mamas por encima de la tela del camisón. Se quedó mirándome fijamente y me preguntó: —Marcos te pone cachonda ¿no? Me quedé muda por un momento, pues no me esperaba eso. —¿Qué dices? —contesté como si no le ent

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