Rosella lanzó el celular contra la cama con frustración después de ver el video. La traición de Esteban la había golpeado con una fuerza abrumadora. Sintió cómo los labios y el aroma de Esteban, que todavía la rodeaban, le causaban asco. Sin pensarlo más, se levantó de la cama y se dirigió al baño. Necesitaba sacarse de encima la sensación de haber sido manipulada y usada. Abrió la ducha, dejando que el agua caliente corriera sobre su piel, buscando lavar no solo el contacto físico, sino también los recuerdos y el dolor que la envolvían. Frotó su piel con fuerza, como si quisiera borrar las marcas invisibles que el encuentro con Esteban le había dejado. El agua resbalaba por su cuerpo, pero las heridas en su corazón no desaparecían con la misma facilidad. Después de lo que le pareció una

