Mason se despertó con la luz del sol golpeando directamente su cara, su primera sensación fue la incomodidad del calor y el brillo. Se giró instintivamente buscando la sombra, pero se dio cuenta de que era tarde. Muy tarde. La alarma no había sonado, o quizá simplemente no la escuchó. Se sentó en la cama con un movimiento lento, un fuerte dolor de cabeza lo golpeó de inmediato, como si todo el estrés acumulado estuviera descargándose en un solo punto. Se llevó las manos a la cara, masajeando sus sienes. Su mente corría entre los problemas en la empresa y lo que había sucedido con su abuelo. William Hill. Ese hombre no se detendría hasta conseguir lo que quería. Buscó a Nina a su lado, pero la cama estaba vacía. El aroma del café recién hecho flotaba en el aire, llenando la habitación.

