—Ya estoy aquí, no hay vuelta atrás—se dijo, con la mano sobre su vientre. Nina se detuvo frente al imponente edificio de Hill Couture, sintiendo cómo una ola de emociones la golpeaba con la fuerza de un mar embravecido. No era la distancia lo que había hecho difícil llegar hasta allí, sino el miedo y la incertidumbre que la atenazaban desde que había tomado la decisión de enfrentarse a Samuel Hill. A pesar de las amenazas y de los recuerdos amargos, sabía que tenía que hablar con él. Aunque cada paso la hacía sentir más débil, aunque el peso del secreto que llevaba en su vientre la aplastaba, ella había llegado hasta aquí. Tomó aire y se obligó a entrar, atravesando las puertas de cristal con la cabeza alta, aunque sus piernas temblaban levemente. “Es enorme” pensó al entrar. Sintiénd

