-No creo que esto dé una buena imagen…- dice ella. Tomo otro trago, esperando que se dé cuenta de que no la quiero cerca mío. Nivea bufa con molestia y, con brusquedad, me quita el vaso de la mano. Yo agarro la botella y me levanto para irme a la habitación. -¡Levi!- me grita, a mis espaldas. Giro, harto de ella y de su presencia en mi puta casa. -¿Qué quieres? ¿Tanto te cuesta entender que quiero que te marches?- pregunto. Mi voz suena pastosa y me cuesta un poco hablar. Estoy ebrio, muy ebrio. Soy un desastre y ella no entiende que la quiero lejos, porque me hace mal. -¿Olvidas que estamos esperando un hijo? No quiero que mi bebé crezca con un alcohólico como padre ¿Acaso no quieres tener un hijo?- pregunta, con tono herido. Sonrío de lado, amargamente y me acerco, tambaleante, do

