Capítulo 7

1315 Words
-Ningún banco me dará un préstamo, si ahorrara el ochenta por ciento de mi sueldo, aún así tardaría un año más...- Parker me pasa un bote de helado de chocolate granizado y lo abro. Estamos sentados los tres en mi cama, cada uno con un pote de helado de nuestros sabores favoritos y por comenzar a ver la serie Dark, en Netflix. Tarde, pero seguro. -¿Y si empiezas a trabajar con Jas?- pregunta Paul y se come una cucharada de helado de frutilla. Lo pensé, pero no es la solución a todo. -Pero eso sería recién después del verano. Son tres meses perdidos...Es todo su culpa, lo odio- agrego recordando todo lo que me está haciendo. -Sí, claro y yo estoy igual de bueno que Zac Efron- responde Parker sarcásticamente. -¿Hay que recordarte lo tontita que estabas por él hace unos años?- pregunta Paul. -Eso era antes. Ahora me tiene harta, es un maldito, un egoísta, avaricioso y malvado hombre- defiendo mi punto. Me concentro en escribir el nombre de la serie en el buscador, mientras los gemelos me miran acusatoriamente. -Terminarás tragándote tus propias palabras- canturrea Parker. -¿Sigue guapo?- inquiere su gemelo alzando una ceja. No puedo evitar reírme. -Sí, pero no todo pasa por lo estético ¡Él es malo! Sabe, creo que más que nadie, lo mucho que anhelo tener el refugio y cuánto he trabajado para conseguirlo...Aún así me quita dinero, no le importa ni un poco- Parker me abraza y besa mi frente, Paul se recuesta sobre mis piernas y nos quedamos ahí viendo la serie iniciar. Amo a mis amigos pero odio que siempre tengan la razón. Levi fue alguien en mi vida y por eso me afecta lo estúpido que puede llegar a ser. Unas horas más tarde, como a las nueve de la noche, los chicos se van a su casa y yo me quedo viendo mis r************* en la laptop. No quiero tomar mi celular, lo he apagado desde muy temprano para desconectarme un poco. Una notificación de un correo aparece y lo abro de inmediato, es de la facultad. He dado mi presentación y el último examen; y las notas ya deberían estar. "Notas del examen final. A los alumnos aprobados: felicidades diseñadores gráficos, les deseamos éxito en su labor futura. A los desaprobados, a no bajar los brazos y a rendir el recuperatorio luego del verano, nos vemos pronto. Adjunto aquí el archivo con las notas" Busco mi apellido a la mitad de la lista, y por primera vez en el día siento una inmensa alegría. He sacado un diez ¡Un diez! -¡Si!- grito saltando de la alegría. La puerta se abre, cortando mi festejo y mi mamá asoma su cabeza. -Te buscan, Murphy- Salgo de la habitación acomodando mi pijama. Llevo un short amarillo y una remera musculosa de color n***o, con un dibujo de una patita de gato en el centro. Espero que las visitas no sean formales. -¿Quién me busca?- pregunto saliendo del pasillo hacia el living. -Lo dejé afuera, no quiso pasar- responde mi mamá. Sigue enojada por la discusión y entiendo su tono cortante. Decido hacer como si no me importara. Bueno, en realidad, me importa muy poco. Abro la puerta de entrada y me arrepiento cuando lo veo. Está parado ahí, vestido con unos jeans azules y una remera que se ajusta sólo lo necesario a su cuerpo. Se ve muy guapo, pero aún así quisiera no haber abierto la puerta. Francis me sonríe y sus ojos color café se estrechan. -Hola, Murph- saluda nervioso. -Hola, Fran ¿Qué haces aquí?- Su cabello entre el castaño y el rubio está revuelto y algo largo. Hace tiempo no lo veía. -Te extraño...y antes de que digas algo, entiendo tu decisión, no quieres ser egoísta y yo si lo estoy siendo, pero quería hablar contigo en persona aunque sea una última vez. Me siento en la escalinata de la entrada y lo invito a hacer lo mismo. Suspiro mirando al suelo. -Supongo que te lo debo...¿Qué es lo que necesitas hablar?- pregunto. -¿En verdad crees que sería imposible seguir saliendo, por lo del juicio?- pregunta. Apoya su mano sobre mi rodilla y comienza a hacer círculos con sus dedos, me causa cosquillas y sonrío. -Pensemos a futuro, si hubiésemos durado mucho tiempo y quisieras casarte ¿No te gustaría que tus padres me quisieran? ¿Que fueran a nuestra boda con verdaderas sonrisas en sus rostros? Piensa en el futuro, Francis. No soy la persona que podrá hacerte feliz- Él sonríe y baja la cabeza. -Tienes razón. Eso no hace que deje de quererte y sé que me va a tomar tiempo...No soy tan despegado como tú, Murph. Soy sentimental y cursi, me cuesta pensar en nosotros separados pero sé que debo aceptarlo. Dame tiempo si, terminamos hace apenas un mes.- contesta volviendo su vista a mi. Lo rodeo con mis brazos y le pido disculpas en un susurro, es un muy buen chico, el mejor que conozco. Él me devuelve el abrazo con fuerza, es como una despedida y ambos lo sabemos. Sus brazos se afianzan a mi cintura con firmeza. Nos separamos con lentitud y sonreímos. Acaricia mi mejilla con suavidad, con una mirada triste y brillante. Me da un beso que sabe a despedida, y a buenos recuerdos juntos. Le correspondo porque lo quiero, aun si ya no estamos juntos y si he decidido dejarlo por su propio bien, quiero a Francis porque fue más que una pareja, fue un amigo antes que nada. -Entonces...Supongo que nos veremos algún día, Murph. Te quiero- dice cuando nos separamos. Sus brazos me sueltan y se aleja. -Eso creo...Yo igual te quiero, Fran- Se levanta y me guiña un ojo, mantiene una sonrisa triste en su rostro. Sin decir otra palabra se aleja, sube a su coche y se marcha. No volveré a verlo en un tiempo, de eso estoy segura y es lo mejor. Estoy levantándome para entrar a casa cuando de un coche estacionado, al que obviamente no había visto ni reconocido, baja Levi con su expresión dura y crítica. Casi siento como me juzga en silencio. -No quería interrumpir tu momento romántico...- dice y sé que sólo está siendo un idiota y no lo dice en serio. Termina de acercarse a mi, con un caminar varonil y decidido. -¿Qué quieres?- pregunto seca. Me cruzo de brazos, esperando su respuesta. Él le da un vistazo a mi escote y luego me sonríe. -Así que por ese me cambiaste- supone. -Yo no te cambié. Tú lo arruinaste todo...como siempre- Se desabrocha un botón de su saco y afloja su corbata. Seguramente viene de trabajar. Lleva el cabello desarreglado y tiene un aspecto cansado. Sus ojos brillan intensamente. -Intenté disculparme y me envíaste al diablo, Murphy. No me hagas quedar siempre como el malo.- insiste dando un paso hacia mi. -Me heriste.- -Y tú a mi.- No puedo evitar rodar los ojos. Es insufrible. -Ya dime qué quieres, Levi- vuelvo a pedir. Él suspira y asiente, cambiando su postura a una más relajada. Da otro paso hacia mi y quedamos bastante cerca, pero no me dejo intimidar por su presencia. -Deja de hacer eso- pido calmada. -¿Qué cosa?- pregunta dando otro paso. -Eso- insisto. -¿Esto?- pregunta divertido, dando un último paso y quedando a centímetros de mi. No me muevo, no quiero dejarme amedrentar por su presencia. -Si aceptas una copa, dejo de hacerlo y te diré a qué he venido.- propone. -No tomaré nada contigo- sentencio con seriedad. Puedo sentir el calor que su cuerpo emana a medida que se acerca un poco más, casi pegándose a mi. -¿Aceptas una copa, Murphy?- vuelve a insistir con aquella voz ronca y provocadora que tan bien recuerdo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD