-Ningún banco me dará un préstamo, si ahorrara el ochenta por ciento de mi sueldo, aún así tardaría un año más...-
Parker me pasa un bote de helado de chocolate granizado y lo abro. Estamos sentados los tres en mi cama, cada uno con un pote de helado de nuestros sabores favoritos y por comenzar a ver la serie Dark, en Netflix. Tarde, pero seguro.
-¿Y si empiezas a trabajar con Jas?- pregunta Paul y se come una cucharada de helado de frutilla.
Lo pensé, pero no es la solución a todo.
-Pero eso sería recién después del verano. Son tres meses perdidos...Es todo su culpa, lo odio- agrego recordando todo lo que me está haciendo.
-Sí, claro y yo estoy igual de bueno que Zac Efron- responde Parker sarcásticamente.
-¿Hay que recordarte lo tontita que estabas por él hace unos años?- pregunta Paul.
-Eso era antes. Ahora me tiene harta, es un maldito, un egoísta, avaricioso y malvado hombre- defiendo mi punto.
Me concentro en escribir el nombre de la serie en el buscador, mientras los gemelos me miran acusatoriamente.
-Terminarás tragándote tus propias palabras- canturrea Parker.
-¿Sigue guapo?- inquiere su gemelo alzando una ceja.
No puedo evitar reírme.
-Sí, pero no todo pasa por lo estético ¡Él es malo! Sabe, creo que más que nadie, lo mucho que anhelo tener el refugio y cuánto he trabajado para conseguirlo...Aún así me quita dinero, no le importa ni un poco-
Parker me abraza y besa mi frente, Paul se recuesta sobre mis piernas y nos quedamos ahí viendo la serie iniciar.
Amo a mis amigos pero odio que siempre tengan la razón. Levi fue alguien en mi vida y por eso me afecta lo estúpido que puede llegar a ser.
Unas horas más tarde, como a las nueve de la noche, los chicos se van a su casa y yo me quedo viendo mis r************* en la laptop. No quiero tomar mi celular, lo he apagado desde muy temprano para desconectarme un poco.
Una notificación de un correo aparece y lo abro de inmediato, es de la facultad. He dado mi presentación y el último examen; y las notas ya deberían estar.
"Notas del examen final.
A los alumnos aprobados: felicidades diseñadores gráficos, les deseamos éxito en su labor futura. A los desaprobados, a no bajar los brazos y a rendir el recuperatorio luego del verano, nos vemos pronto. Adjunto aquí el archivo con las notas"
Busco mi apellido a la mitad de la lista, y por primera vez en el día siento una inmensa alegría. He sacado un diez ¡Un diez!
-¡Si!- grito saltando de la alegría.
La puerta se abre, cortando mi festejo y mi mamá asoma su cabeza.
-Te buscan, Murphy-
Salgo de la habitación acomodando mi pijama. Llevo un short amarillo y una remera musculosa de color n***o, con un dibujo de una patita de gato en el centro. Espero que las visitas no sean formales.
-¿Quién me busca?- pregunto saliendo del pasillo hacia el living.
-Lo dejé afuera, no quiso pasar- responde mi mamá. Sigue enojada por la discusión y entiendo su tono cortante. Decido hacer como si no me importara. Bueno, en realidad, me importa muy poco.
Abro la puerta de entrada y me arrepiento cuando lo veo. Está parado ahí, vestido con unos jeans azules y una remera que se ajusta sólo lo necesario a su cuerpo. Se ve muy guapo, pero aún así quisiera no haber abierto la puerta.
Francis me sonríe y sus ojos color café se estrechan.
-Hola, Murph- saluda nervioso.
-Hola, Fran ¿Qué haces aquí?-
Su cabello entre el castaño y el rubio está revuelto y algo largo. Hace tiempo no lo veía.
-Te extraño...y antes de que digas algo, entiendo tu decisión, no quieres ser egoísta y yo si lo estoy siendo, pero quería hablar contigo en persona aunque sea una última vez.
Me siento en la escalinata de la entrada y lo invito a hacer lo mismo. Suspiro mirando al suelo.
-Supongo que te lo debo...¿Qué es lo que necesitas hablar?- pregunto.
-¿En verdad crees que sería imposible seguir saliendo, por lo del juicio?- pregunta.
Apoya su mano sobre mi rodilla y comienza a hacer círculos con sus dedos, me causa cosquillas y sonrío.
-Pensemos a futuro, si hubiésemos durado mucho tiempo y quisieras casarte ¿No te gustaría que tus padres me quisieran? ¿Que fueran a nuestra boda con verdaderas sonrisas en sus rostros? Piensa en el futuro, Francis. No soy la persona que podrá hacerte feliz-
Él sonríe y baja la cabeza.
-Tienes razón. Eso no hace que deje de quererte y sé que me va a tomar tiempo...No soy tan despegado como tú, Murph. Soy sentimental y cursi, me cuesta pensar en nosotros separados pero sé que debo aceptarlo. Dame tiempo si, terminamos hace apenas un mes.- contesta volviendo su vista a mi.
Lo rodeo con mis brazos y le pido disculpas en un susurro, es un muy buen chico, el mejor que conozco. Él me devuelve el abrazo con fuerza, es como una despedida y ambos lo sabemos. Sus brazos se afianzan a mi cintura con firmeza.
Nos separamos con lentitud y sonreímos. Acaricia mi mejilla con suavidad, con una mirada triste y brillante.
Me da un beso que sabe a despedida, y a buenos recuerdos juntos. Le correspondo porque lo quiero, aun si ya no estamos juntos y si he decidido dejarlo por su propio bien, quiero a Francis porque fue más que una pareja, fue un amigo antes que nada.
-Entonces...Supongo que nos veremos algún día, Murph. Te quiero- dice cuando nos separamos. Sus brazos me sueltan y se aleja.
-Eso creo...Yo igual te quiero, Fran-
Se levanta y me guiña un ojo, mantiene una sonrisa triste en su rostro. Sin decir otra palabra se aleja, sube a su coche y se marcha. No volveré a verlo en un tiempo, de eso estoy segura y es lo mejor.
Estoy levantándome para entrar a casa cuando de un coche estacionado, al que obviamente no había visto ni reconocido, baja Levi con su expresión dura y crítica. Casi siento como me juzga en silencio.
-No quería interrumpir tu momento romántico...- dice y sé que sólo está siendo un idiota y no lo dice en serio.
Termina de acercarse a mi, con un caminar varonil y decidido.
-¿Qué quieres?- pregunto seca.
Me cruzo de brazos, esperando su respuesta. Él le da un vistazo a mi escote y luego me sonríe.
-Así que por ese me cambiaste- supone.
-Yo no te cambié. Tú lo arruinaste todo...como siempre-
Se desabrocha un botón de su saco y afloja su corbata. Seguramente viene de trabajar. Lleva el cabello desarreglado y tiene un aspecto cansado. Sus ojos brillan intensamente.
-Intenté disculparme y me envíaste al diablo, Murphy. No me hagas quedar siempre como el malo.- insiste dando un paso hacia mi.
-Me heriste.-
-Y tú a mi.-
No puedo evitar rodar los ojos. Es insufrible.
-Ya dime qué quieres, Levi- vuelvo a pedir.
Él suspira y asiente, cambiando su postura a una más relajada. Da otro paso hacia mi y quedamos bastante cerca, pero no me dejo intimidar por su presencia.
-Deja de hacer eso- pido calmada.
-¿Qué cosa?- pregunta dando otro paso.
-Eso- insisto.
-¿Esto?- pregunta divertido, dando un último paso y quedando a centímetros de mi.
No me muevo, no quiero dejarme amedrentar por su presencia.
-Si aceptas una copa, dejo de hacerlo y te diré a qué he venido.- propone.
-No tomaré nada contigo- sentencio con seriedad.
Puedo sentir el calor que su cuerpo emana a medida que se acerca un poco más, casi pegándose a mi.
-¿Aceptas una copa, Murphy?- vuelve a insistir con aquella voz ronca y provocadora que tan bien recuerdo.