Y los gritos de todos quiénes abren paso a Emma y sus hombres la cubren como la reina que es, está dolida porque tiene que barrer con la basura que su esposo deja y no puede permitir que su reputación caiga al suelo por una mujer sin respeto. — ¿Quién eres? — Le dice la chica agonizando mientras Emma se acerca a ella y la mira muy seria. — Soy tu peor pesadilla. — Le dispara nuevamente sin piedad alguna mientras mira a su esposa a los ojos. — ¿Así o más claro? — Se voltea y mira a las mujeres presentes muy seria. — ¿Alguien más quiere intentar besar a mí eso? O mejor, ¿Acostarse con él? — Todas guardan silencio. — ¿No? Bien. Entonces tomen asiento para empezar la reunió. — Dice caminando a la silla junto a la de su esposo donde todos le abren paso para que camine a su lugar. Franco s

