— No, no quieres hacer mamá. — Si, si quiero, ¿Quién me lo impedirá? — Franco se pone serio y retrocede. — Yo pensaba que también me darías un balazo, llévala a la casa ya lo sabes, cuídate mi niña si me necesitas no dudes en llamarme. — Gracias suegra, iremos, sin duda quiero ver esas fotos. — Dice Emma brazado a su esposo. — Eso te costará caro. — Le dice Franco al oído. — ¿si? Ya veremos. — Dice ella retándolo. — Chao nuera, cuida a mi nieto, estaré llamando para saber de ti. — Gracias señor Francesco. — No, no, si suegro, las diferencias déjalas debajo del colchón. — Está bien, suegro gracias por venir. Todos se despiden y se marchan, Sofía y Dacha se fueron sin despedirse, es claro que no estarán nunca a favor de Emma, Franco la abraza y Emma lo besa. — Al fin solo

