Capítulo 1

511 Words
Ernesto mandó por la tarde un wasap a Daniel: "Hola Daniel ¿Te viene bien quedar en una hora en la crepería? Invito yo, no te preocupes" Daniel vio el wasap en la pantalla. - ¡Oh, Dios! ¡No me apetece nada escuchar ahora una decepción amorosa! Daniel en una hora estaba ya en la puerta de la crepería cómo le había pedido Ernesto. Cuando Daniel bajó del taxi observó a Ernesto esperándole. Iba elegantemente vestido, con un abrigo de paño azul marino hasta las rodillas y una bufanda a cuadros de color verde anudada al cuello. Se dieron dos besos al aire. Daniel empujó la puerta. Eligieron la mesa que estaba más alejada junto a un gran ventanal, ideal por si había que echar alguna lágrima con pañuelo en mano. Tomaron asiento. - Daniel ¿Qué tal estás? (Era lo único por lo que se iba a interesar Ernesto de él en toda la noche) El camarero con abanico en mano, se acercó para tomarles nota. - Hola caris ¿Qué vais a tomar? Pidieron unos batidos de chocolate y unos crepes. Daniel le contestó a Ernesto: - Bien, gracias. Todo como siempre, sin novedades. Mi vida es muy aburrida, ya sabes... - Yo es que tengo un problemón...dijo ignorando a Daniel. - ¿Qué ha pasado Ernesto? - ¡No te lo vas a creer Daniel! Lo he dejado con mi último rollete después de un mes. ¡j***r, es muchísimo tiempo! ¡Creo que me va a dar algo! - ¿No me digas? ¿Enserio?, preguntó Daniel falsamente cómo si se le fuera la vida en ello. (Qué falsos pueden llegar a ser los amigos ¿verdad?) Ernesto se puso a hablar como una cacatúa y Daniel le siguió la corriente. Le explicó a Daniel que el chico comenzó a darle excusas tipo "Yo necesito mi espacio", "Necesito estar solo un tiempo"... Y entonces llegó la mayor enemiga del amor: la infidelidad.☠️ Ernesto contó que todo le empezaba a parecer extraño porque cuando le decía de quedar, se excusaba diciendo que no podía porque tenía que estudiar... - ¡Nunca le había visto estudiar tanto chico! Y no aprueba nada, no lo entiendo. Si del cero no pasa en ninguna asignatura. En el insti le llaman el "ceros". Daniel en el fondo admiraba a ese chico porque hacerle eso a un tío tan guapo cómo Ernesto era ¡que los tenía bien puestos! Él era el solterón del grupo y eso que era el que más probabilidades tenía porque al ser bisexual le tiraba a todo, a chicos y a chicas ¡pues ni con esas! Lo suyo era mala suerte. No se comía una rosca. Para justificarse le gustaba decir que él no iba a ir en busca del amor, que ya iría el amor en su búsqueda. El problema era que el amor no iba tras él ni a la de tres y eso que él lo deseaba más que nadie. Pero había aprendido a fingir ante los demás... ✨✨✨✨
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