Capítulo 7

1005 Words
Ernesto charlaba animadamente con los policías y con el chico. Daniel y el resto de chicos no tenían ni remota idea de lo que estaba sucediendo allá donde se encontraba Ernesto. Lo que sí tenían claro, era que Ernesto era el único que había conseguido llegar hasta la misma puerta de la discoteca y ni Daniel ni los otros chicos sabían cómo lo había conseguido. Daniel recordó en ese momento que el chico les había dado a él y a su amigo Ernesto dos Flyers y por tanto a Ernesto le sobraba uno. Pero también pensó que podría ser que Ernesto tuviera enchufe y se colara en la discoteca porque conocía a "alguien" de allí que le facilitaba el acceso. Lo que si estaba claro era que Ernesto había conseguido que se fijaran en él y había llegado hasta la misma puerta de la discoteca. Estaba a un paso de poder entrar. La gente en cuanto vio a Ernesto junto a los policías y al chico, comenzaron a proliferarle toda clase de insultos. Alguno, incluso iba más allá y le hacía gestos con la mano amenazándole para pegarle. Muchos de los que estaban allí, iban bajo los efectos del alcohol porque se tambaleaban de un lado para otro, a punto de caer al suelo. Ellos nunca accederían a la discoteca por una sencilla razón: los guardaespaldas del príncipe no les dejarían hacerlo en esas condiciones tan lamentables. Lo prioritario era velar por la seguridad del Príncipe Alexander. A Ernesto le era indiferente el resto de gente que aguardaba a las puertas de la discoteca porque su objetivo estaba a punto de cumplirse y se encontraba a escasos metros de poder ver al famoso príncipe. Estaba impaciente. Daniel estaba muy confundido y se moría de ganas de saber lo que estaba pasando entre Ernesto, el chico y los policías. Ernesto dirigió la mirada a donde se encontraba su amigo Daniel. Los policías que estaban con Ernesto comenzaron a señalar hacía donde estaba Daniel y los otros chicos, cómo esperando a que Ernesto les confirmara que se trataba efectivamente de ellos. Entonces Ernesto asintió con la cabeza. Daniel y los otros chicos se miraron entre ellos extrañados. - Parece que nos miran a nosotros, dijo Daniel a Bruno que se encontraba a su lado sin dejar de beber de la petaca. Bruno asintió levemente con la cabeza y se tiró un eructo. Daniel le miró asqueado. Los chicos estaban sorprendidos por todo el alboroto que se estaba montando a las puertas de la discoteca. Uno de los policías susurró de nuevo algo al oído de Ernesto e hizo un gesto con la mano al otro policía para que le acompañara. Los dos policías comenzaron a bajar los escalones mientras que Ernesto y el chico de los Flyers se quedaron esperando arriba. Hablaban muy animadamente los dos. - Ya está haciéndose el interesante, dijo Daniel en voz alta. Raro era en él que perdiera el tiempo ahí arriba. Bruno le oyó y sonrió. Estaba atolondrado por la bebida. Comenzaba a tambalearse para los lados. Los dos policías comenzaron con dificultad a abrirse paso entre la gente, que con malos modales y de mala gana, les dejaban pasar. Algunos de los que estaban allí se les encaraban y les entorpecían el paso pero los policías les echaban unas miradas amenazantes y lograban que les dejaran caminar. Algún que otro empujón también tuvieron que dar para apartar a algún borracho que se interponía entre ellos y Daniel y los otros chicos. Los policías habían decidido que Ernesto aguardara arriba para evitar que fuera insultado e incluso agredido porque la gente iba muy bebida y no sabían que reacción podían tener. Por eso era mejor prevenir. - Parece que vienen para acá, dijo Bruno a Mateo dándole un codazo. - Si eso parece, contestó Daniel que había escuchado a Bruno. Los dos policías llegaron hasta donde ellos estaban y se detuvieron a escasa distancia. La gente comenzó a hacer un círculo alrededor de ellos y les miraban con curiosidad. Daniel y los chicos estaban sorprendidos porque no sabían de qué iba aquello ni la intención que tenían, nunca se podía fiar uno de ellos. Uno de los dos policías fue directo al grano. Había que darse prisa porque la tensa situación lo requería: - Ernesto lleva dos Flyers que equivalen a dos entradas Vips, lo que significa que dos personas tienen acceso gratuito y libre a la discoteca con copa incluida. Uno es él, está claro ya y se le ha dado la opción de que elija a uno de vosotros cuatro para que entre con él a la discoteca. - ¿Y a cuento de qué? ¿Por qué él si ha podido llegar hasta allí? Y encima puede elegir a quien va a entrar con él ¡No entiendo nada la verdad! ¿Por qué ese enchufe?, se encaró Bruno sin tenerles miedo. - ¡Eh, chaval! ¡No te pases! ¡Cuida tus palabras!, le gritó uno de los dos policías dando un paso hacía adelante pero Bruno no se achicó y continuó mirándole fijamente a los ojos. - ¡Déjate la chulería! ¡Eh! A ver si te tuviéramos que esposar y tuvieras que pasar la noche bien calentito en el calabozo, le gritó el otro. Nosotros solo hacemos nuestro trabajo y es simplemente proteger al Príncipe. El primer policía ignoró a Bruno completamente porque no había tiempo que perder. La gente se les echaría encima en cuestión de minutos y la cosa se complicaría mucho más. Iban todos borrachos y lo mejor era no hacer más difícil la situación. - Te ha elegido a ti chaval para que entres con él. Ha sido Ernesto el que lo ha decidido por él mismo, nadie le ha coaccionado ni nada de eso, que quede clarito eso eh. Bruno le miró perplejo, no creía lo que estaban oyendo sus oídos, simplemente no podía ser verdad porque apenas le conocía. Debía haber una confusión, estaba seguro... ✨✨✨✨
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD