El primer rayo de sol se coló por la r*****a de la cortina mal cerrada. Las plantas soltaban pequeñas gotas, producto de la noche de lluvia intensa, el aire olía a tierra y hierba húmeda mientras que una leve niebla se desprendía de los suelos hasta aclarase completamente bajo el sol. Un leve murmullo de lluvia aún persistía, apenas gotas pequeñas que vencían a las hojas y caían con lentitud. Con calma. Como si el cielo no quisiera rendirse del todo a la claridad del nuevo día este era atravesado uno tras otro con los rayos del sol matinal. Silvia abrió los ojos lentamente. ¿se quedó dormida? Se preguntó dándose cuenta de su alrededor. A su lado, la figura de Azazel dormía boca arriba, una expresión serena y ajena a todo conflicto humano dibujada en su rostro. Era curioso como alguien tan

