Cuando Dios caminó sobre la Tierra

1240 Words

El cielo estaba dividido, no por un rayo ni por una guerra, sino por la presencia. Por aquello que ni siquiera los ángeles se atreven a nombrar a la ligera. Nahamac estaba de pie en la colina, y a su alrededor, el mundo parecía temblar en silencio. No temblaban los árboles ni la tierra, sino el espíritu mismo del aire. Una presencia descendía como polvo estelar, una luz que parecía polvo de oro suspendido en el tiempo. Nadie más lo veía. Solo él. Dios estaba descendiendo. El polvo comenzó a rozar su piel, y Nahamac sintió cómo su cuerpo comenzaba a vaciarse de sí mismo. Como si su alma retrocediera para dejar paso a otra. A la más antigua. A la única. —Tu momento ha llegado —susurró una voz que no provenía del exterior, sino de cada célula de su cuerpo. Era una voz sin eco, sin origen

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