Aquella mañana era tranquila, casi pacifica como si nada sobrenatural hubiese pasado el día anterior. Después de aquella experiencia, Silvia había pasado el día con todo tipo de incertidumbres, había buscado por doquier palabras relacionadas a lo que estaba pasando, pero nada de lo que encontraba le ayudaban en absoluto. Solo avivaban su primera idea de que al fin había perdido el juicio que antes tenía. Preparó su desayuno como siempre y con precisión arregló su habitación para luego alistarse a su trabajo. Pese a que el director le había indicado que tenía vacaciones. Había recordado que tenía examen con sus estudiantes, era una actividad que por ningún motivo iba a perder. Estaba ya lista cuando abrió la puerta y de la nada vio al hombre como un espectro parado frente a la puerta. L

