Capítulo 4

2118 Words
Una vez que llegamos al palacio y a la habitación; comencé los preparativos para arreglar a Mei y que pueda asistir al banquete. Se supone que debe ir hasta el palacio con su atuendo de novia y con el velo pero se los quita al llegar a su habitación y tiene que ponerse otra ropa para el banquete de honor. Aun tendrán que decidir el día en que celebrarán la boda y también su noche de bodas, aunque al estar casados pueden hacerlo cuando quieran. ¡Qué raras son las cosas en este tiempo! Mei se sorprendió cuando le dije que en mi tiempo; las chicas se acuestan con mas de uno en una noche, tienen relaciones antes del matrimonio, tienen hijos fuera del matrimonio e incluso muestran mucho sus pieles. Pero acordamos que era diferente tiempo, le conté que la infidelidad esta mal y una mujer puede conseguir el divorcio solo por el adulterio. La verdad es que sin querer me deschabete y le conté todo, ella me observaba todo el tiempo sorprendida porque no lo podía creer. —¿Entonces las mujeres pueden trabajar? —Preguntó ella de repente y yo le sonreí. —Hay mujeres profesoras, diplomáticas, abogadas e incluso políticas —Dije sin darme cuenta de que algunas de esas palabras ella no las conoce— Me refiero a puestos importantes que en este tiempo solo los hombres pueden tener —Intenté arreglarlo y ella me sonrió complacida. —Qué hermoso resulta tu tiempo —Fue lo único que dijo y yo solo pensé en lo duro que es. Puede que mi tiempo sea mas hermoso porque tenemos mas derechos y mas oportunidades, pero todo eso viene con un enorme trabajo duro de por medio, no tenemos nada gratis. —¿No te gusta tu tiempo? —Pregunté y ella negó con la cabeza. —¿Te gustaría vivir en una sociedad donde tu futuro esta marcado por tus padres desde que naces? Lo mío no es nada, hay personas que tienen su futuro marcado según su estatus o su posición económica La buena vida de una mujer depende de seducir bien a un hombre y si es casado no importa, de alguna manera hay que prosperar —Ella no parecía contenta y es entendible, su hermana es la hija de una concubina después de todo, debe ser difícil aceptar que tienes una hermana casi de tu misma edad y es la hija de la amante de tu padre y no poder decir nada al respecto. —Tienes razón, aunque siempre me quejo de lo duro que es trabajar, de lo agotador que es pagar las cuentas y lo difícil que es llegar a fin de mes; tengo suerte, porque al menos yo si puedo elegir cual es mi futuro, mi bienestar no depende de un hombre —Comenté mirando a la puerta y ella asintió. —Eres muy afortunada por pertenecer a esa sociedad, pero ahora estamos en la mía y tienes que acostumbrarte porque no sabemos cuanto tiempo te quedarás —Argumentó ella y yo tuve una extraña sensación. —Tengo el presentimiento de que podré volver cuando el teniente sea ejecutado, pero si lo cambió; ¿Podré volver? —Pregunté para mi misma y ella me vio confundida. —¿Por qué el teniente será ejecutado? —Ella quedó alterada y yo intente calmarla— Ya se, no puedes revelar lo que dice el oráculo —Me reí en cuanto dijo esas palabras, solo es un libro y ella lo llama oráculo. —Mejor terminaré de arreglarte para que podamos ir al banquete —Murmuré ya un poco cansada de hablar y ella asintió. Fui a buscar el vestido para que se lo pusiera mientras organizaba los accesorios y el maquillaje, no podemos tardar demasiado o podríamos alterar a la suegra y ya que cambié un par de cosas del pasado; ¿Qué daño haría una mas? Ahora quería por sobre todas las cosas conseguir que Mei y su suegra se lleven bien, esto no es una novela después de toda, es parte del tiempo. La cuestión es que va a pasar algo diferente según las elecciones y si el teniente Zhang y Mei se tienen que enamorar, se van a enamorar y sino; a otra cosa mariposa. Ella se veía preciosa en ese vestido rosa, la verdad es que es un color bastante femenino y en ella luce perfecto, es como si ella tuviera una luz, esa luz especial que tienen las mujeres nobles y de alta gama. Mei a simple vista tiene todo el porte de una Emperatriz, todo lo contrario con su hermana que tiene la clara presencia de una concubina. Esta claro que eso es lo que va a pasar y también diré que lo leí en el libro, Mai se convierte en la concubina del hermano del ahora Príncipe. Unos accesorios mas y ya parecía una completa Princesa, me pregunto si logrará impactar a la suegra, eso es algo muy importante. La cuestión no es como se comporté ella sino yo, osea; ella es la hija de un Duque, ha vivido en este mundo toda su vida y sabe mejor que nadie como enriquecer a las personas y mostrar la belleza mas perfecta de si misma. Yo soy una chica que pertenece a una sociedad donde las mujeres son seres humanos y no trofeos que los hombres pueden lucir entre ellos, por ende soy peligrosa y también impulsiva, tengo que comportarme para no perjudicar a Mei que realmente es una hermosa persona que siempre esta ahí para ayudarme, es la verdad. Incluso ya decidimos que haremos mañana el ritual de hermanas juradas, puede que nos tomé bastante tiempo porque tenemos muchas cosas que armar y decidimos modificar un poco el ritual para hacerlo mas nuestro, mas personal, mas amigable, menos copiado y mas interesante. Nuestro ritual será algo que nos acompañará incluso cuando a mi me toqué volver a mi tiempo, cosa que esperó pasé pronto. Adoro a Mei pero ella es un personaje histórico y yo soy la profesora que le habla a los alumnos de ello, si yo me quedó acá ¿Quien cuenta la historia a los alumnos? Admítelo, tengo un punto. —Lista —Dije orgullosa de mi trabajo, la verdad me encantaba vestirla porque así podía lucir toda su esplendorosa belleza. —¿Conseguiste las velas para mañana? —Preguntó de repente mientras buscaba su abanico. —Aún no, acabamos de llegar pero lo buscaré mas tarde —Dije sonriendo y ella me miró muy seria. —Si vagoneas lo de mañana no saldrá —Espetó de repente y me di cuenta de que tenía razón. —Lo siento, lo haré luego del banquete —Murmuré finalmente y ella asintió poco convencida. La entrada al banquete fue bastante particular, ella entró caminando muy segura, derecha y con las manos en una pose muy extraña, intente imitar lo que ella hacía. Antes de llegar me explicó que ella hacía media reverencia por ser la Princesa consorte pero yo era una sirvienta, por ende tenía que hacer una reverencia completa, arrodillándome y toda la cosa, que humillante. Curioso que para ellos arrodillarse sea muestra de respeto y sumisión, pero para mi es una total humillación y un rebaje importante, pero es porque soy de una sociedad diferente. Ella dio su maldita media reverencia y yo me arrodillé tal y como me pidió Mei, ella tomó asiento en un pequeño lugar acomodado para ella y yo me quedé parada a su lado para servirla, como toda sirvienta hace con su señora. Le serví el te y la suegra comenzó a hacerle preguntas, pude ver que en el fondo ella le caía bastante bien. En una de esas veo que Mei me pide que me acerque un minuto y yo accedo. —Olvidé el bordado para madre, tráelo rápido —Me pidió y yo asentí, me fui rápidamente del lugar directo a nuestra habitación. Todo estaba bastante oscuro y yo no tenía luz, tropecé un par de veces pero finalmente y a tientas logré llegar a la habitación. Entré para buscar el bordado y lo encontré sobre el escritorio, decidí apreciarlo por un minuto y me encanto la belleza de los trazos, me gustaría poder bordad, es realmente hermoso. Mei tiene una perfecta mano para esto, me preguntó si su hermanita puede bordar también, no la veo haciendo eso. La imaginó como una esposa caprichosa y consentida, la veo humillando a las personas, si es capaz de hacerlo con su propia hermana, ¿De que no sería capaz? Tomé el bordado dispuesta a salir de la habitación, en eso escucho unos fuertes ruidos que provenían del patio trasero del palacio, decidí acercarme a ver lentamente por las dudas de que se tratará de algún ladrón o asesino y alcanzar a gritar a tiempo, digo; no queremos morir tan jovenes, se supone que solo viaje en el tiempo y si muero; moriré permanentemente. A lo lejos pude ver al Príncipe hablando con una mujer, era tan joven como Mei pero no tan hermosa, no le llega ni al meñique. Al verla de lejos con mucha atención supe de inmediato quien era, ella también aparece en el libro de historia; es la amante del Príncipe, si chicos; amante. ¿Por qué digo amante y no concubina? Para mi es exactamente lo mismo pero para ellos no, la amante es una chica con la que simplemente están y la concubina es lo mismo pero con un título de por medio. Muchas veces los hombres eran obligados a casarse con una mujer por un arreglo matrimonial y estos estaban enamorados de otra mujer, entonces ellos se casaban con la elegida y tenían de concubina a la mujer que amaban, la pobre esposa muchas veces era despreciada por su esposo y la concubina se movía como si fuera la esposa oficial. Quise acercarme para ver de que hablaban, Mei y el Príncipe ya están casados y el ya tiene cerca a su amante, tengo entendido que el Príncipe rechazo que esa mujer; Kuma, se convirtiera en una concubina y prefirió mantenerla como su amante secreta. En realidad es porque ella es una sirvienta y si bien pueden alcanzar ese título, el niño sabe que su madre no lo aceptaría; porque si, los padres son los que tienen que permitirlo o sino no cuenta. Al final el acaba enamorándose de Mei y decide que ella será su única mujer en esa vida, por ende cuando se vuelve Emperador y tiene el poder; decide no hacerlo y quedarse con ella como su única esposa, sin saber que ella tenía un amante. Recuerdo que hace años tuve un novio que me metió los cachos, le corté y hice publica su infidelidad. Muchos dicen “no al escrache” y yo digo “no a los cachos”, si tu sinvergüenza; me metes los cachos, prepárate para ser la burla del mundo enteró. Es como esas mujeres que dicen orgullosas que ellas eran el cacho de su pareja, por favor mi amor, si el le metió los cuernos a su mujer contigo; encontrará a otra mujer para meterte los cuernos a ti. Cuando la amante se convierte en la oficial, el puesto de amante queda libre para otra mujer, es matemática básica chiquita. —Te dije que no Kuma —Escuché que el decía mientras me acercaba. —Quiero ser tu mujer, solo tuya. ¿Por qué tuvo que aparecer ella? —La mujer parecía frustrada y eso causo la gracia del chico. —Eres solo una sirvienta, nunca te habrías convertido en mi esposa —Dijo el serio y sin una gota de empatia en su rostro. —¿Por qué me tratas así? Te dije que estoy embarazada —Argumentaba ella haciéndose la víctima, yo abrí los ojos de par en par, eso no era parte de la historia. —¿Con cuantos te acostaste a parte de mi? —Preguntó el de repente y el rostro de la chica revelo que habían sido varios. —No importa eso —Fue lo único que dijo. —Importa si, porque no puedes comprobar que es mío y te aclaró que no aceptaré criar hijos ajenos, que te quedé muy claro —Espetó el con molestia, —Quiero ser tu mujer, esto no cambia nada —Murmuró ella. —No te haré mi concubina, me casé y la chica me agrada. Además solo eres una sirvienta, hacerte mi concubina arruinara mi reputación, aparte de que mis padres no lo aceptarán —Terminó de decir el y me fui antes de que me vieran. ¡Comenzó tu suerte Mei! Esperó que no lo estropees.
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