El ritual fue algo bastante especial y aunque luego de eso no ocurrió nada especial, puedo decir que fue bastante mágico todo. A la noche; Mei y el Príncipe fueron obligados a tener su noche de bodas, ambos decidieron que no la celebrarían todavía porque el país estaba sufriendo mucho y no creían que fuera el momento para festejar, pero tienen que pasar esta noche juntos e intentar traer un bebé al mundo. Yo tenía que quedarme fuera de la habitación y estar al pendiente, aunque podía moverme por el palacio.
—¿Impresión? —Preguntó una voz detrás de mi, me voltee y vi al teniente.
—Teniente —Murmuré y el se rió.
—¿Quieres salir? A menos que quieras quedarte a vigilar su noche intima —Dijo el y yo negué con la cabeza, la verdad no tenía ese interés y ya hay mucha gente vigilando.
—Vamos —Murmuré y el asintió, no soy virgen pero eso no significa que me guste la idea de estar acá al pendiente de todo.
Salimos afuera para caminar un poco, la verdad es que la noche estaba bastante bonita, me gustaba lo espeso del aire y la posibilidad de poder moverme por el. No tenía confianza en este hombre pero quería aprovechar esta oportunidad que la vida me estaba dando para saber mas de lo que pasó esa noche. Quiero saber que es lo que pasaba por la mente del teniente antes de cometer la traición, quiero saber que sentía y que pensaba, quiero contarles a mis alumnos la verdadera historia y ahora con todo lo que ha pasado, no se exactamente cual sea esa verdadera historia.
El parecía muy distraído observando el ambiente, había muchas mariposas volando junto a unas hermosas flores. Caminamos un rato y al final entramos; subimos hasta el techo del palacio y nos sentamos ahí. Los fuegos artificiales comenzaron a saltar directo al cielo, el festival de la ciudad esta muy emocionado, conmemoraban la boda del Príncipe y aunque hayan decidido no celebrarlo, la gente aun así esta emocionada.
—¿No quieres ir al festival? —Preguntó el mientras mirábamos los fuegos.
—Tal vez mas tarde —Contesté yo.
En ese momento el teniente agarró mi brazo, miró la cinta rosa que tenía en la muñeca y me devolvió la mano. Estoy segura de que lo sabe y no es raro, la promesa de sangre se nos ocurrió porque yo sabía que el teniente y el Príncipe habían agregado eso al ritual y me pareció interesante. Por eso fue que lo añadimos, sabía que el sabía y fue en ese momento en que el me mostró su muñeca y efectivamente; se veía una cinta azul.
—Te dije que no hicieras nada que pusiera en peligro tu futuro matrimonio y tu vas y lo haces sin siquiera escucharme —Fue lo único que dijo, quité la mirada del cielo y lo observé a el.
—No hice nada mas que cortarme la muñeca —Musité y el parecía confundido.
—¿De verdad no te importa? ¿Qué clase de educación te dieron? —Preguntó con un tono de molestia, yo me sentí mas molesta.
—No tengo familia, solo soy una sirvienta, ¿Por qué me importaría tener una cicatriz? —Lo miré y el relajo su mirada.
—Lo siento
—Eso no importa, pero dime... ¿Tienes familia? —Pregunté y el solo asintió con la cabeza.
—Tengo una madre y una hermana que viven al norte, soy el hombre de la familia y vine a trabajar al palacio desde muy pequeño para mantener a mis mujeres —Fue lo único que dijo y yo asentí con la cabeza.
—¿Desde cuando tu y el Príncipe son amigos? —Mi pregunta lo descolocó un poco y yo solo me reí.
—Desde que tengo quince años, ahí fue cuando vien a trabajar al palacio —Murmuró viendo la luna, los fuegos artificiales habían cesado finalmente.
—Son muy unidos supongo —Dije de repente y el asintió con la cabeza.
—Somos mas que amigos, somos hermanos. Preferiría morir que traicionar su confianza, eso es algo que jamas podría hacer —Sus palabras seguras me hicieron dudar y sentirme confundida.
Veo la sinceridad en sus ojos y la honestidad en sus palabras, ¿Por qué el libro dice que el teniente traicionó al Emperador? Én este momento le creó y podría jurar yo también que es imposible que pase. ¿De verdad lo va a traicionar? El dice que preferiría morir. Ahora que lo pienso; todo el problema se desata debido a una mujer y tengo entendido que en estos tiempos, las mejores amistades y hermandades se terminaban por una mujer, ahora que Mei no se enamoró del teniente, tal vez la historia cambié y tenga un final diferente.
—¿Tu desde cuando conoces a Mei? —Preguntó el de repente, me quedé confundida y algo pensativa, ¿Qué podía responder?
—Desde hace mucho, somos hermanas y también preferiría morir antes que traicionarla. Nos parecemos en eso —Murmuré con una sonrisa, decidí que me acercaría al teniente para poder entender mas todo esto y saber lo que estaba pasando.
—Somos los mejores amigos y además los sirvientes de nuestros futuros regentes. Tenemos mucho en común —Espetó el de repente y se rió, yo también me reí con el.
—La vida es tan misteriosa, siempre juega con nosotros y a veces me preguntó si eso es a lo que llamamos destinó o si es algo mas fuerte —Mis palabras eran como formas de mostrar mi realidad, me gustaría saber que tanto de todo esto era el destinó o un vil accidente.
—No creó en el destinó pero si en las casualidades, siento que la vida es un enorme conjunto de casualidades que al final se convierten en una bendición —El parecía muy concentrado en lo que sea que hubiera mas haya de las nubes, entonces eso es todo, el destinó no es mas que un conjunto de casualidades y realmente no hay nada mas misterioso ahí.
—La mente humana es mágica —Dije de repente y el me observó.
—Tu eres muy extraña, no conozco a ninguna mujer que se siente en el techo del palacio a ver los fuegos artificiales con el subordinado del Príncipe; mientras hablan del destinó, las casualidades y las familias que absorben todo lo demás —Musitó de repente, tenía un poco de razón, yo era una mujer diferente pero porque vengo de una realidad diferente.
—Supongo que me aferré a mi vida de sirvienta, no tengo la intención de cambiar para conseguir un matrimonio porque mientras pueda servir a Mei; estaré conforme —Dije de repente y el asintió, creó que en el fondo puede entenderme un poco.
—¿Quieres ir al festival? Tengo un poco de ganas de ver que hay —Preguntó dándome su mano y yo asentí tomándola.
—Claro.
Bajar del techo fue bastante fácil y salimos del palacio sin que nadie se diera cuenta, el teniente fue a buscar un caballo pero al final pensó que no era conveniente porque yo era soltera y podía arruinar mi reputación. Le dije que me daba igual y aunque costó convencerlo, al final accedió a compartir caballo, solo había uno y yo no quería caminar al festival porque estaba lejos y como ya no soy virgen, compartir un caballo con un hombre no es algo malo. El caballo salió a toda velocidad y podías sentir el fuerte viento acariciándote el rostro, la libertad era tan grande que sentías la magia.
Me gustaba como se sentía la adrenalina, era una mezcla entre miedo y felicidad, ¿Como un caballo puede hacerte sentir tales emociones? No lo se, pero era encantador cabalgar y fue en ese momento en el que supe que debería intentarlo al regresar, los caballos tienen su encanto pero hasta ese momento no lo había probado, la verdad es que mis días siempre fueron ocupados y nunca tuve tiempo de intentarlo, además no es un animal que te agradé a primera vista porque siempre darán miedo a los que nunca lo montaron.
Mi tiempo como profesora vuelve mis horas libres limitadas y mas cuando doy historia, el tiempo se me consume bastante y casi no salgó de vacaciones. Al volver tengo que aprender a relajarme, ahora me doy cuenta de que necesitó un tiempo para mi y no puedo estancarme todo el tiempo en los demás. Cuando llegamos el teniente dejó el caballo al cuidado de unas personas y entramos directo al festival. Había tantos juegos, tanta comida y tantas cosas maravillosas que tenía que verlo todo.
Lo primero que hice fue comer en todos los puestos de comida dejando al teniente algo pobre, tendré que devolverle el dinero luego porque no me gusta tener deudas pendientes con nadie, la gente no da cosas gratis y siempre que alguien hace algo por vos; tu quedas debiendo algo y en este mundo las deudas son de sangre. No quiero tener nada que ver con alguien que será catalogado como el traidor mas grande de toda la historia, solo quiero saber algunas cosas que me ayudarán a salir pronto. La comida era muy sabrosa pero rara, no era la comida que comía en mi realidad, a lo mejor en este tiempo había otras comidas maravillosas que se perdieron a lo largo de la historia.
—¿Te gusta comer? —Preguntó aunque sentí que fue mas sarcasmo que otra cosa.
—¿A quien no le gusta comer? —Pregunté irónica y el se rió.
—Tienes razón. Todos amamos comer —Musitó de repente.
—Quiero ver eso que esta pasando ahí —Dije de repente viendo a una gran multitud de personas reunidas en una enorme ronda.
Ambos nos movimos hacía el lugar pero era difícil ver con tantas personas delante, intente pasar pechando algunas personas pero al final me devolvían hacía atrás. Intenté volver a pasar y me frustre bastante por esa situación. Al final el teniente encontró un hueco donde pudimos pasar entre la gente y poder ver así lo que pasaba delante. Todos estaban emocionados de celebrar la unión matrimonial de los futuros regentes e incluso mujeres hablaban acerca de que muchos personas importantes enviarían a sus hijas para ser concubinas del Príncipe.
—¿Es necesario que un hombre tenga concubinas? No entiendo para que quieren a las mujeres, solo como objetos de colección —Mis palabras llamaron la atención del hombre a mi lado.
—Yo no planeó tener ni puedo tampoco porque según tu estatus es la cantidad de mujeres que puedes tener, pero me llama la atención que hables como si nunca hubieras visto a un hombre casado con mas de una mujer, hablas como si las mujeres fueran mucho mas que esposas —Dijo el teniente, me di cuenta en ese momento que tenía razón. Yo vengo de una realidad en donde la bigamia esta prohibida, donde se castiga a los adúlteros y donde las mujeres son mas que esposas y madres.
—Soy una sirvienta, claro que he visto estás situaciones pero me molesta. ¿Por qué los hombres no pueden tener una sola mujer, amarla y cuidarla? ¿Acaso no hay mujer que valga lo suficiente como para ser la única? —Mis preguntas eran obvias, nada iba a cambiar porque yo lo dijera pero necesitaba decirlo.
—Eres una mujer muy rara, pero admito que tu manera de pensar me agrada. Muchos problemas se ahorrarían si los hombres se casarán con una única mujer, por eso seré ese tipo de hombre —Dijo el y yo asentí.
—¿Me prometes que solo tendrás a una mujer en esta vida y la cuidaras por siempre? —Pregunté y el me sonrió, tengo que admitir que es un hombre bastante atractivo.
—Lo prometo
—La mujer que se casé con usted será muy afortunada —Dije de repente y el se rió.
—¿Por qué no te conviertes en esa mujer? —Preguntó el de la nada y yo abrí los ojos.
Está completamente loco, como podría yo siquiera pensar en la idea de casarme con el. No se cuanto tiempo estaré aquí y no puedo andar desposando gente, además no tengo identidad ya que vine en mi propio cuerpo a un lugar en el que aún no he nacido, además es el traidor mas grande de toda la historia, este es el tipo de hombre con el que jamas podría casarme.
—Estas loco —Dije de repente riendo un poco.
—Lo digo enserio.