Capítulo 12: Rubius en casa

616 Words
-Eres muy guapa -murmuró Rubén y su boca se encontró con la de Amanda. Ella cerró los ojos y se dejó llevar por el beso. Los labios de Rubén eran suaves, y el aroma del chico era agradable. ¿Qué había pasado con todo eso de ser solo amiga suya? ¿Estaba bien lo que estaban haciendo? ¿Hasta dónde estarían dispuestos a llegar esa noche? ¿Ella le permitiría ir más allá? ¿Qué pasaría al día siguiente? ¿Y si se alejaba de ella? Amanda podría haberse realizado todas esas preguntas y muchas más. Pero no. Prefirió dejarse llevar por las emociones y placenteras sensaciones que el chico frente a ella le provocaba con su roce y cercanía. Primero, el beso fue solo un suave roce entre ambas bocas y se separaron, mirándose a los ojos para acercarse nuevamente. El segundo fue un poco más largo y en el tercero, Rubén se atrevió a abrir su boca para que sus lenguas jugaran y Amanda lo siguió. Ninguno de los dos quería detenerse. Él se inclinó sobre ella, y la abrazó con fuerza. Entonces Amanda recordó lo que le dijo Alexby y, volviendo a tomar conciencia de sí misma, y con un gran esfuerzo, tomó al chico por los hombros y lo empujó suavemente, creando una distancia entre Rubén y ella, aunque su cuerpo parecía gritarle que quería seguir besando a su amigo. -Lo siento, Rubius... me duele la pierna -dijo, lo cual era verdad, aunque no la principal causa para detener lo que estaba pasando. De hecho, durante todo ese rato, ni se había acordado que tenía una herida en la rodilla. Rubén la miró con un poco de decepción por un segundo, pero inmediatamente después le sonrió. Se incorporó para quedar sentado con la espalda recta frente a la chica. -No importa -dijo él- tienes que cuidarte esa herida. Yo una vez me quemé los dedos y el dolor... j***r que hiju'eputa de dolor. Así que te entiendo, no te preocupes... está todo bien. Amanda no sabía qué hacer. Era un tanto incómodo estar sentada junto al Rubius después de lo que había pasado. ¿Cómo actuar frente a alguien con quien acababas de besarte de esa forma? Por suerte a él parecía no molestarle la situación. Quizás estaba acostumbrado a actuar como si nada después de unos cuantos besos o quizás un poco más. -Hey, Amanda, ¿y tienes consola o algo? -La verdad es que no... -Oh. Cómo puedes vivir así -respondió el chico con una mueca de dolor y poniendo la mano sobre su corazón. -Debo sobrevivir con mi Notebook -respondió ella con una falsa expresión de teisteza-. Por cierto, está en mi dormitorio. Tráelo si quieres. Rubén fue a la habitación de Amanda y trajo el portátil. Volvió a sentarse junto a ella y puso el computador sobre sus piernas. -Mira, te voy a enseñar un juego que es la polla -dijo Rubén después de encender el computador y entrar a internet -es de unos gatitos que dan epilepsia, ¿lo has jugado? -No, pero vi el video cuando tú lo hiciste -se río Amanda. Rubén puso el juego y se lo pasó a Amanda, mientras él cantaba la canción. Ella avanzaba en el camino con el gatito y ambos reían cuando la música se ponía más fuerte y movida. -Oye, que Mangel no se entere de nada de esto -dijo Amanda mientras intentaba que el gato del juego no chocara con los obstáculos, mientras reía del canto desafinado del chico junto a ella. -¿Por qué? -Porque se pondría celoso... -Ay, mi Mahe, si sabe que mi corazón es solo de él. Amanda y Rubén se pusieron a reír con ganas. Quizás hoy no obtuvo todo lo que quería, pero aún así, el chico estaba contento junto a la chilenita. Esos besos no estuvieron nada de mal.
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