Capítulo 16: Una nueva amiga

611 Words
El sol entraba por las ventanas, pero todos seguían durmiendo en el apartamento de Amanda, hasta que el timbre rompió la calma. Sonó una vez, luego otra sin que nada pasara. A la tercera vez, Amanda abrió los ojos y se encontró frente a la cara de Rubén. Los recuerdos de la noche anterior se le vinieron de golpe y tuvo que aguantar las ganas de besarlo. Sonó nuevamente el timbre y se levantó a abrir, mientras Rubén abría los ojos. —Hola, chilenita, vinimos a hacerles compañía. Era Alexby quien tocaba el timbre. Junto a él estaban Eva, Willyrex y Vegetta que traía un par de bolsas. —j***r, tío, estas no son horas de despertar, coño —dijo Rubén que ya se había puesto de pie y se estaba desperezando. —Rubius, son casi las once de la mañana —dijo Eva alzando una ceja. —Además les traemos comida —dijo Vegetta levantando una bolsa. —Vale, iré a despertar a Cheeto y a mi Mahe. Mientras Rubén iba por los chicos, Amanda y Eva sacaban la comida de las bolsas y Alexby y los demás ponían tazas, vasos y platos en la mesa. Habían traído pan, queso, jugo y galletas para desayunar todos juntos. Había sido idea de Eva salir a comprar temprano y reunirse en el apartamento de Amanda. —¿Durmieron bien? —preguntó Eva. —Sí, sí. Todos muy cómodos —respondió la chica sin entrar en detalles. Le daba vergüenza admitir que había dormido junto al Rubius en el sillón, así que omitió esa información. Eva asintió con la cabeza, sonriente. Tampoco iba a ahondar en detalles. Pasaron varios minutos y ni Rubén, Mangel o Cheeto aparecían, por lo que Amanda fue a buscarlos. Cuando entró a su dormitorio se encontró con los tres hombres acurrucados en su cama y tuvo una idea. Se dio un poco de vuelo y de un salto cayó horizontalmente sobre los tres. —¡A despertar, bellas durmientes! —gritó y los tres se sobresaltaron. Cheeto, que estaba en la orilla, casi cae de la cama. Eva y los demás se asomaron por la puerta riendo a más no poder. —¡Pero de qué coño se ríen! —exclamó Mangel algo molesto, aunque luego se contagió la risa al ver la pose de Cheeto que seguía luchando para no caer. —Chilenita, tu cama se ve muy cómoda —dijo Alexby y también se tiró sobre los chicos. —Donde fuéreis... - murmuró Willyrex e imitó a su amigo. Eva tomó del brazo a Amanda y la levantó justo a tiempo para evitar que fuera aplastada por Vegetta que se tiró tras Willy. —Es bueno tener otra chica en el grupo, para variar —le dijo Eva. Amanda le sonrió. Dejaron a los chicos en la cama y ambas se fueron al living y se sentaron en el sillón para esperar que los demás dejaran de tontear y fueran a desayunar. —Los chicos siempre son así de subnormales, no te asustes —dijo Eva. —Subnormales y todo, me encanta estar con ellos —respondió Amanda —y tú incluso estás de novia con uno. —Ese subnormal es mío y es el mejor de todos. Lo amo tanto. —Ah, no, demasiada ternura para mí. Permiso, que creo que voy a vomitar un poco de arcoírs y unicornios. Ambas chicas se pusieron a reír. Es extraño como comienza una amistad. A veces en un supermercado y otras en tu propia casa, con la novia de tu vecino. En eso llegaron los demás, algo despeinados y desordenados, y se sentaron todos juntos a desayunar lo que había traído Alexby. Rieron y siguieron bromeando entre ellos, espantando el sueño que les podría haber quedado por haberse dormido tan tarde la noche anterior. Amanda y Eva siguieron conversando y riendo aún después del desayuno mientras los chicos se encargaban de limpiar y ordenar todo lo que habían ocupado para dejar el departamento como nuevo en agradecimiento a la chica. Fue una buena mañana.
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