—O sea que después de todo este tiempo, sigues pensando en él —dijo Eva alzando una ceja.
—Peor aún —contestó Amanda haciendo un leve puchero —creo que me gusta cada día más.
Era principios de noviembre y estaban en casa de Alexby. El chico estaba en su habitación frente a la computadora, conectado en Skype con Mangel y Cheeto mientras jugaban TTT.
Eva y Amanda aprovecharon de juntarse a conversar como las buenas amigas que se habían vuelto. A pesar de que ellas estaban en el comedor, cada cierto tiempo los gritos de Alexby llegaban hasta ellas e interrumpían la conversación.
—Igual, desde esa vez que nos besamos en mi casa hace como un mes que no ha pasado nada —continuó Amanda —bueno, excepto esa vez en aquella fiesta, ¿te acuerdas? Rubius fingió ser mi novio para alejar a esos tipos raros y estuvimos de la mano y abrazados, pero nada más.
—Jaja, claro que me acuerdo. Y déjame decirte que ambos hacéis una muy linda pareja.
Amanda se sonrojó un poco.
—En fin, igual él debe haber estado quizás con cuántas mujeres este tiempo, y ya se olvidó de lo que sintió por mí... si es que sintió algo. Pero bueno, así no más es la vida. Por lo menos aún somos amigos...
—Pero eso igual te duele, bonita.
Eva tenía razón. Tener a Rubius tan cerca y saber que nunca pasaría nada entre ellos le dolía a Amanda. A pesar de que fue ella misma quien había tomado esa decisión, porque no quería ser una más de su lista de mujeres. Seguiría firme en su postura, pero eso no le evitaba que le doliera un poco el corazón cuando se juntaban o pensaba en él.
—¿Cómo puedo olvidarlo si siempre nos juntamos?
—Al menos siempre estamos nosotros o los chicos. Pero no sé cómo, Amanda.
—Ojalá pudiera solo olvidarlo, así como por arte de magia...
La chilena bajó la mirada y se mordió el labio. Eva la abrazó. En ese momento, sonó el celular de Amanda. En la pantalla decía que Rubius estaba llamando. "Es como si lo hubiese invocado", pensó.
—¿Aló, Rubius, qué pasa? —contestó Amanda.
—j***r, Amanda, no me preguntas ni cómo estoy —dijo él.
—Es que estoy acostumbrada a tus mensajes o w******p. Una llamada es para cosas más graves o serias, ¿no crees?
—Puede ser, puede ser... De hecho, tienes razón, chilenita, te llamo para algo importantísimo. Te quiero hacer una propuesta...
—¿Indecente?
—Si quieres, esa puede ser la segunda parte... If you know what I mean...
—Jajaajajaja, Rubius, no hay caso contigo.
—Jaja, pero en serio, tengo entradas para la Madrid Games Week que será en un par de semanas, ¿Te gustaría ir?
—¡Claro que sí!
—¡Pero no me grites, mujer!
—Lo siento, es que siempre quise ir a algún evento así y nunca pude...
—Como siempre, Rubius cumpliendo sueños. Pero me tienes que hacer un favor, tú tienes que ser mi cámara ¿vale?
—Vale, vale.
—Debes grabarlo todo y que salga bien, que no se desenfoque y que quede más o menos deecho...
—Por si lo olvidaste, soy periodista y me enseñaron a hacer todo eso en la universidad -lo interrumpió Amanda.
—Ah, es cierto. Mucho mejor aún. Entonces nos vemos ese día, y serás mi camarógrafa oficial. Adiosss.
—Nos vemos, Rubius —le dijo Amanda y cortó para luego dirigirse a Eva—. Me acaba de invitar a la Madrid Games Week, ¿puedes creerlo?
Amanda no podía ocultar su emoción, aunque también tenía algo de aprehensión. Desde que estuvieron en su casa y casi se besaron no habían estado solos, siempre estaba algún otro chico cuando se juntaban.
—¡Alexby también me invitó a ese evento! —dijo Eva, como si le hubies leído el pensamiento— que bueno que estarás allí, así ni me sentiré tan sola.
Menos mal, pensó Amanda. Así no estaría a solas con Rubén y no har Aunque quizás, en el fondo, sí quería estar a solas con él.