El día de la Madrid Games Week, Amanda y Rubén se juntaron en el lugar del evento una media hora antes. Tomaron unos refrescos y luego ella le pasó su monedero para que el chico lo guardara en su bolso, y sólo tener que preocuparse de grabar bien y no de perder su preciado y escaso dinero. Rubén lo guardó y le pasó la cámara.
—Confío en ti, Amanda. Sé que lo harás bien.
La chica lo miró y le guiñó un ojo dándole a entender que no tenía de qué preocuparse.
—No te vas a arrepentir, Rubius. Tengo una sola misión y la cumpliré con honores —dijo la chica colocando su mano en la frente, en un saludo militar. Rubius asintió riendo.
Entraron al evento, Amanda encendió la cámara y comenzó a grabar.
—Muy buenas, criaturitas del Señor —dijo Rubius a la cámara — estoy en la Madrid Games Week y espero mostrarles la mayoría de los juegos nuevos de este año y las novedades que se vienen. Ah, miren, ahí viene mi Mahe.
Rubius miró a su derecha, Amanda lo siguió con la cámara y Mangel entró en escena. Rubius fue a abrazarlo y se tiró a sus brazos. Luego de unos cinco segundos grabando ese abrazo, Amanda cortó la toma y fue a saludar a Mangel.
—Bueno, chico', vamo' a ver esto y despué' grabamo' lo mejó —propuso Mangel y Rubén asintió.
Como era temprano, no había mucha gente. Los dos chicos y la chica pudieron disfrutar casi sin interrupciones de todo lo que había en el lugar. Donde mirarás había stand de diferentes tamaños con consolas, televisores, figuras, sillas gamers ¡de todo! Estaban las grandes marcas promocionando sus nuevos lanzamientos y permitiendo probar a los asistentes demos de juegos que se venían para el próximo año.
Rubius y Mangel probaron de todo mientras Amanda los grababa y hacía Tomás generales de cuando en cuando. Además, se sacaron fotos y grabaron junto a algunos cosplayers realmente fantásticos, con sus trajes llenos de detalles.
Pero mientras el día avanzaba, se llenaba más de gente y después de cierta hora, no podían caminar sin que los reconocieran y pidieran una foto o autógrafo.
—Creo que ya vamos a grabar lo último —le dijo Rubén a Amanda. La chica encendió la cámara y lo enfocó. Rubius dijo algunas tonteras con Mangel, avanzaron por algunos stand, conversaron con algunos expositores y se sacaron fotos con mucha gente. Ya casi era hora de que subieran al escenario que tenían preparados para ellos.
—Eh, mirad, son el Rubius y Mangel —dijo alguien por milésima vez. Un grupo de chicos se acercaron a los youtubers para sacarse fotos, cuando uno de ellos reparó en Amanda.
—Oye, yo te he visto. Eres la chilenita que apareció en un video de Alexby, ¿no?
Amanda se sonrojó un poco ¿en serio la gente se acordaba de ella y la podía reconocer?
—Pues sí... soy yo.
—Eres más linda en persona —le dijo el chico sonrojándose —¿puedo hacerme una foto contigo?
—Ehhh... sí, por qué no —sonrió Amanda y se sacaron una foto. Rubén, que había visto y oído la escena, se acercó.
—Eh, un momento, que la chica es mía, ¿me oyes? —dijo con un tono medio serio medio en broma.
Amanda se sonrojó aún más y lo miró extrañada. ¿Acaso Rubén estaba celoso? ¡Si no eran nada más que amigos!
—Eh, tranquilo, macho, que era solo una foto con la chica —dijo el muchacho riendo. Rubén frunció el ceño pero luego le sonrió. El chico se despidió con la mano y se fue con su grupo de amigos. Rubén miró a Amanda, tomó la cámara de sus manos y comenzó a grabarla.
—¿Qué te ha parecido la experiencia? —preguntó Rubius. Amanda no sabía si se refería a lo que acababa de pasar o a la Expo en general.
—La verdad es que me ha gustado mucho —respondió.
—Para que sepáis, la chilenita es mi camarógrafa por el día de hoy. ¿Qué se siente grabarme?
—Pues... no me estás pagando así que, técnicamente, esto es esclavitud... —contestó ella haciendo una expresión de tristeza.
—Pero si te pago con mi amor, ¿no es suficiente?
—Vale, vale. Es mucho más de lo que cualquiera me podría pagar —se rió ella. En eso llegó Mangel avisando que tenían que subir al escenario. Rubén le devolvió la cámara a Amanda y fueron al lugar, donde ya estaban Alexby y Vegetta.