capítulo 5.2

1007 Words
Estaba agachada, descubierta cuando unos hombres pasaron por mi lado y empezaron a hablar entre ellos sin verme. —Esos malditos… —No te preocupes, lo vamos a solucionar. Vamos a descubrir quienes están bajo esas capuchas. — ¿Cuánto tiempo llevamos haciendo lo mismo y no hemos obtenido resultados? — Es cuestión de tiempo —estaban parados estáticos frente a mí mientras encendían un cigarro de tabaco. —Necesitamos más apoyo, las personas no se dan cuenta lo peligroso que es esto. La ciudad está fuera de cualquier control. —Bueno… si me lo preguntas a mí, creo que bajo esas capuchas deben haber un montón de mujerzuelas buscando algo de protagonismo. Estaba sudando bajo la capa, estando quieta entre las ramas y ahora oyendo eso estaba petrificada haciendo me a la idea que las personas bajo las capas en Ariza fueran otras chicas. Después de mi experiencia en la academia, solo podía pensar que esas mujeres no estaban rescatándome sino espiándome y tratando de saber más de mí para algún tipo de trato con algún comprador de información. Mi cuerpo estaba ya adolorido de tener la misma posición. Los hombres siguieron hablando durante un rato sobre cómo la policía no les ayudaba en este tipo de situaciones. — Esos malditos codiciosos solo andan por ahí en algunas esquinas donde nadie los necesita. Lo mejor es hacer justicia por mano propia, te lo digo hombre. —Es terrible —dijo mientras sacudía un poco su cigarro —niños pequeños ahora andan metidos en todo este desorden, aunque ya hay varios que se están encargando de ello. De repente un viento atravesó el campo w hizo mover las plantas ligeramente haciendo que una de las ramas se metiera por mi nariz. En ese momento contuve la respiración para evitar hacer ruidos, sin embargo la incomodidad fue tal que me la sensación cosquilluda quedó en mi nariz distrayendome por completo de lo que los hombres hablaban y centrándome en no alarmarlos acerca de mi presencia. —Achis! Fue inevitable. Me quedé completamente quieta como si eso fuera a revertir lo que los hombres ya habían escuchado, pero no cerré mis ojos sino que por el contrario, me mantuve alerta a cualquier movimiento, pero mis piernas ya estaban muy cansadas. Los hombres se quedaron quietos esperando una nueva muestra de dónde provenía la presencia ajena, y miraban a todos lados preparados para hacer alguna clase de movimiento. Después de unos segundos de presión donde no pude pensar con claridad cuáles eran las consecuencias de la decisión que estaba por tomar, me paré de entre los arrozales y de inmediato me puse mi capota. El impulso me hizo casi saltar por encima del campo y de inmediato emprendí la huida rumbo a Ariza por el mismo camino de piedra. Al ver mi capa los hombres empezaron a lanzar insultos que no podía entender muy bien por el acento campesino que manejaban Y porque ya estaba alejándome de ellos. Pero en cuestión de algunos segundo empecé a sentirme cansada mientras mis pies corrían sobre las piedras calientes y empecé a escuchar la voz de los hombres cada vez más cerca, haciéndome dar cuenta que no iba a la velocidad que creía. Casi podía ver el puente sobre el río Mizú que separaba Sibui de Ariza, pero con mi velocidad, aún me tomaría unos minutos llegar hasta allá. Mientras corría casi pataleando para no enredarme con la capa y aplicando una técnica de trote muy poco atelteica, los hombres que me perseguían podían apreciar bajo la capa de vez en cuando que llevaba un vestido florado. —Maldita perra! Vuelve aquí — Pensé en la desafortunada combinación de hechos que hacía que estos hombres estuvieran tan enojados conmigo mientras casi podían alcanzarme. De repente sentí una mano en mi hombro que me jaló hacia atrás. Mi mente se paralizó ante el contacto de su mano con mi hombro, sin embargo mi cuerpo seguía moviéndose en piloto automático hacia el puente de madera. Pero claramente la fuerza que el hombre ejercía sobre mi era superior y pronto ví mis planes truncados. Era la primera vez que me encontraba en algo así desde que tenía mi capa cubriendo mi identidad, así que era difícil crear una estrategia rápido, ya que el sujeto estaba sacando la tapa de mi cuerpo de la cual me tenía aprisionada. Sino creaba pronto una estrategia mi identidad podía quedar al descubierto y cuando pensé en esto y en las otras ocasiones en las que había sido rescatada por otros encapuchados, creí que debía hacer algo heroico o improvisado pero con agilidad que dejara en alto la idea de qué clase de personas estaban detrás de las capuchas a diferencia de lo que esos sujetos habían estado diciendo. Me gire haciendo qué parte de la capa que tenía en la mano el hombre girara alrededor de mi cuello teniendo ya el rostro del hombre enfrente pero sin que me hubiese retirado la capucha. Ante la Clara ventaja del hombre, empecé a caminar en círculos entre ellos, haciendo el patrón de un símbolo infinito provocando que el que me tenía sujeta tuviera que soltarme. Una vez te conseguí escapar de mi captor, quise oír pero supe que mi velocidad no me permitiría llegar hasta el puente más rápido que ellos, debía deshacerme de mis contrincantes de alguna manera, aunque en ese momento solo pensaba en ser rescatada y de vez en cuando estaba alerta a mi entorno pensando que en cualquier momento llegaría apoyo como había ocurrido cerca al instituto. Tomé el otro sujeto de su camisa, intenta levantarlo con la poca fuerza que tenía frente a él pero acercándolo tanto a mí, puso sus manos sobre mi cabeza agarrando mi capucha y al sentir que estaba deslizandola hacia afuera, lo solté y empujé lejos mientras el otro hombre me agarraba desde atrás aprisionando mis brazos y levantándome del suelo por completo. Me ví completamente atrapada y pensé que cuando descubrieran quien era, mi padre iba a matarme de forma literal.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD