Jean no recordaba la última vez que se había divertido tanto. Compraba vestido tras vestido, cada uno más seductor y sexy que el anterior, y Hank los pagaba todos. Le encantaba posarlos, sabiendo que su deseo por ella crecía con cada vestido. Jean se sentía viva y deseada. Algo que no había sentido en muchos años. Después de comprar cinco vestidos, fue a la zapatería. Hank quería que tuviera todo lo necesario para cuando la invitara a salir por la noche. Compró un par para cada vestido. Los había desde los más conservadores hasta los más sensuales stilettos. Pero todos le quedaban bien. La tarde terminó con una visita a Victoria's Secret. Cuando la llevaba a comer o a bailar, quería que luciera como la mujer seductora y hermosa que era. Pero cuando la llevaba de vuelta al apartamento, que

