Denise chilló mientras su cuerpo comenzaba a temblar y convulsionar. El orgasmo la invadió en oleadas mientras embestía la polla de Hank como una posesa. No habría podido parar ni aunque Hank se lo hubiera ordenado. Así que se alegró de que no lo hiciera. Sus pechos habrían estado revoloteando por toda la habitación si no hubieran estado atrapados en las bocas de Hank y Jean. Cuanto más se corría Denise, más fuerte le chupaban las tetas, prolongando su orgasmo al máximo. Nunca antes había experimentado un placer tan intenso. A medida que su orgasmo comenzaba a disminuir, gimió, no queriendo que terminara. En ese momento se dio cuenta de lo adictiva que podía ser esa sensación de euforia. Denise finalmente se desplomó hacia adelante jadeando, dejando caer la cabeza sobre la de Hank, exhau

