Hank y Leon se subieron a la cama y se arrodillaron a ambos lados de ella, junto a su cabeza. Hank la agarró del pelo, le giró la cabeza y le metió la polla en la boca hasta que le dio en la garganta. Jean sintió náuseas e intentó apartarse, pero Hank la sujetó con fuerza. Hank gimió al sentir el calor aterciopelado de su boca húmeda envolver su carne. "¡Oh, mierda, nena! ¡Por alguna razón tu boca está más suave esta noche! ¡Chúpate esa polla, zorra!". Le echó la cabeza hacia atrás, dejándola sin aliento. Luego volvió a meterle la polla. "¡Chúpate esa polla, zorra! ¡Chúpala bien!". Hank le masajeó la cabeza media docena de veces y luego la giró hacia Leon. Leon le agarró la cabeza con sus enormes manos y le metió su enorme polla negra en la boca y la garganta. Una vez más, Jean se sintió

